Me cago en Peneque

Imagen de Tatxe

A priori este lunes me mudaba de piso pero se ve que me he de comerme los mocos una semana más. Después de darle vueltas y los últimos repasos, no han acabado a tiempo y me tengo que esperar. Lo bueno del caso es que ya tenía las vacaciones pedidas, así que ahora estoy en una casa a medio hacer sin poderme ir por ahí de vacaciones, con lo que me ha dado por hacer mi propia versión de Bricomanía. La verdad es que el rollo construcción curte lo suyo, porque no veas como sudas.

La primera aventura en la que me embarqué fue la de pintar una rueda que luego usaríamos para colgar la manguera. La madre de Dios, primero hay que pulirla y no veas la de mierda que suelta ese proceso, llevo dos días sacando mocos negros. Después de pulir como un pepe y sudar como un desgraciado, tocaba por una capa de pintura base. Tu te pones a pintar a pleno sol para conseguir ese color característico de la piel, y no sabes como, acabas lleno de pintura y todo al rededor también (quizás sea el gen solidario del suelo o algo así). Total, recoges un poco, limpias lo que has enguarrado, que curiosamente suele ser el doble de lo que has tardado en limpiar y te pones a esperar. En mi caso, el pote ponía que lo dejará secar unos 15 minutos, y una leche, me quede sentadido mirando la rueda durante una hora. Y ahora viene lo cachondo, el pintar con el color final. Escarmentado de la anterior aventura, pones todo de periódicos y demás parafernalia y empiezas. Nada más empezar te das cuenta que algo no haces bien, no queda profesional, pero insistes que eso debe ser debido a la insolación que estas cogíendo por por llevar más de tres horas al sol. Lamentablemente no es la insolación, por lo que te vuelves a tirar otra hora más poniendo retoques de pintura. Una vez has acabado, misteriosamente y al igual que la vez anterior, lo has conseguido pringar todo y toca lavarse. Vuelves a esperar el tiempo que dice el pote, en este caso eran dos horas, y de nuevo desengaño, no había secado. Como estaba hasta el gorro, me fui a casa porque ya era tarde y seguiría al día siguiente.

Al día siguiente llego a casa para colgar la rueda, la apoyo en la pared y me doy cuenta que no tengo lápiz para marcar los puntos donde tengo que taladrar. Quito la rueda y se me quedan los ojos como platos, la rueda no había secado después de tirarse 12 horas y como consecuencia tenía la pared marcada con una redonda verde. Pero como ya me estaba mosqueando, paso de todo e intento ajustar la rueda a la redonda verde y hago las marcas para poner los tacos para collar. En el tema de los tacos me adentré en otra dimensión desconocida para mí, porque después de ir a la ferretería a pedir unos tacos, los cabrones no se fijaban bien, y eso que Jordi (un amigo que pasó por ahí), me ayudo, pero nada. Al final volví a la ferretería a buscar otros tacos, pero claro, antes tenía que tapar los peazo agujeros que había hecho, por lo que tocaba volver a la ferretería a comprar acuaplast (manda huevos los nombres). Tapo los boquetes, hago más boquetes y al final la rueda está colgada y da más o menos el pego.

La otra historia fue colgar un pistadetenis, un foco halógeno para la terraza. Sinceramente, este paso fue más fácil. Simplemente fue comprar una caja estanca para hacer las conexiones, hacer los cuatro agujeros que a diferencia de la última vez fue todo de perlas, cortar la luz, conectarlo todo y voilá... todo funcionando.

En fin, si algún dia me quedo sin trabajo, tengo claro que no me haré paleta, sino electricista, que con un tornavís pueden ir tirando.