Superioridad moral
Todos pensamos que tenemos razón cuando defendemos algo. Algunas veces, en función de lo malos que seamos argumentando nuestra postura o lo mala que sea per-se, tenemos que arrugarnos y aceptar que hay otras posiciones más validas que la nuestra.
No obstante, esta aceptación de derrota se ve pocas veces. Lo más normal es agarrarse a argumentos peregrinos para no dar el brazo a torcer, y cuanto más avanza la discusión y más artillería semántica se introduce, más se desliza la discusión a principios morales. A priori, tener una discusión de principios morales no parece mala idea, pero es como jugar al tres en ralla. Nadie puede ganar la discusión. Por lo que sea, por educación, por historia vital o porque eres un tocapelotas que le gusta llevar la contraria (mi caso particular), los principios morales no entran bien en lo que es una discusión. Por mucho que se argumenten las cosas, uno no va a ceder en su empeño y no dará la razón a otro, y mucho menos va a reconocer que está totalmente equivocado.
La gente se acaba enrocando en posturas absurdas y negando toda la batería de argumentos y pruebas que puedas ir aportado. E incluso, puede llegarse el caso que directamente te llamen fascista de mierda o estalinista de mierda, todo con asociar tu idea con estilos políticos caracterizados por su sentido del humor y su aprecio de la vida humana. Por cierto, lo de mierda es fundamental, sino no queda claro que el que te lo dice no está de acuerdo y eres tu el ser miserable y despreciable.
Por otra parte, cuando empezamos a llegar a temas morales, la historia y los datos se flexibilizan de forma notable. Recuerdo una discusión sobre la guerra civil que alguien dijo que a todos se le fue la olla, asumiendo que los sublevados por sublevarse ya no tenían argumentos. Pues bien, uno de los que estaba afirmaba no solo que el bando nacional era más sangriento, que puede que sea cierto, sino que el republicano nunca hizo nada, solamente reaccionaba. Lo gracioso del caso es que cuando le preguntaron si sabía lo que eran las checas, el tío puso cara de poker y dijo que eso era un invento del PP. Esto demuestra que al final, los principios morales y a veces, el etiquetar de forma fácil a la gente entre los míos, mis enemigos y los bultos sospechosos, lleva a usar la información de una forma un tanto sesgada, y de paso, rechazar otras fuentes de información que nos irían la mar de bien para completar el paisaje de nuestro conocimiento. Y que conste, que he visto este tipo de actitudes sobre temas sensibles en ambos bandos, pero es que este es el más reciente y el que más gracia me hizo por lo fácil que desmontó el argumento de las checas con la frase de "invento del PP".
Total, que cada vez tengo más claro que las discusiones solo son divertidas si uno se las toma como un juego porque al final, uno acaba sosteniendo posiciones morales que son difíciles de rebatir. Y por ende, uno tiende a ser más tolerante con la gente que más cerca está de sus principios de lo que sería con gente que tiene una escala de valores distinta.
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Comentarios
Asinus asinus fricat
Que significa un asno que frota a otro asno. Es cierto que tenemos tendecia a darnos la razón con los afines - para muestra un botón - pero hay que comprendernos - aquí viene la jsutificación que decías - es una cuestión de autoafirmación y gregarismo, que no hace tanto filogenéticamente que vivíamos en tribus compactas.
Mira el fútbol, y dime si eso no es darse la razón en todo con los iguales (más argumentos peregrinos autojustificativos y complacientes).
Que sí, que si llevas razón te la doy.
Anda que no..
Siempre se aprende algo nuevo :). Ya tengo dos aprendidas, alea jacta es y la de los culos. No se servirá para algo, pero seguro que la puedo colar en alguna tertulia de estas y doy el pego de listo :)
Saludos:
Tatxe