La sede debería de estar en Barcelona
Esta es una de las frases clásicas que siempre suelto cuando me toca ir a Londres o París para reuniones y demás idiosincrasias. Claro, uno va por esas ciudades del norte de Europa y no veas la rasca que hace, y si va en verano, uno añora las terracitas, las cervecitas y los demás placeres de la vida que uno puede disfrutar (si tiene posibles, claro) en Barcelona. Así más o menos es siempre la misma canción, “¿porque no movemos la central a Barcelona?”, tenemos sol, estamos en el centro de la ciudad, y cuando decimos el centro queremos decir a 100 metros de la Catedral, y para más guasa, estamos a 5 minutos andando de la playa.
Es obvio que estas triquiñuelas, más patéticas que otra cosa, no han surgido efecto y la sede sigue en Paris de la France, y que Londres sea la segunda sede “oficial”. Pero después de dos años de darles la paliza con lo de Sunny Barcelona, va y pasa esto, cae una nevada de tres pares de narices. Yo no vivo cerca del centro, es más, estoy en un barrio clásicamente obrero de toda la vida, y vivo en el desde que nací (salvo una escapada al barrio de gracia, pero sólo fue por 50 metros que me toco vivir en ese barrio). Hacía mucho tiempo que no recordaba una nevada así, tanto que me tengo que remontar a la época del Spectrum y unas navidades que me las pasé jugando a una especie de clon del señor de los anillos que ni me acuerdo de su nombre. En esa época cayo una nevada que la calle que tenemos delante de la puerta (que hace bajada para más señas) se convirtió en una pista de bolos, y los bolos eran la puerta de nuestra escalera. Como niño que era, lo recuerdo tremendamente divertido.
El caso es que ahora ha caído la del pulpo, y el trabajo ha sido mío el ir de la guardería a casa con el carrito gemelar, ¿para cuando inventarán cadenas para estos medios de transporte?, me he pasado el trayecto (subida para más señas) haciendo fuerza. De tanto apretar, juraría que se me ha escapado algún que otro gas, pero suerte que con el frío que hacía no se ha notado demasiado. Para colmo de risas, a mi que la nieve me hace mucha ilusión, a los enanos les ha dado susto.
Yo me imagino que para un niño que nunca ha visto la nieve, ver caer cosas blancas del cielo no ha de ser muy normal. Además, si donde antes había algo de color gris, está todo cubierto de una capa de color blanco, supongo que pensarían que los de la limpieza son un poco vagos por no recoger toda esa basura blanquecina. Pero no se, yo contaba con la curiosidad innata de estos infantes, pero no había manera. De hecho los hemos sacado a la terraza junto a unas vecinas que son de Cuba, pero tampoco se han motivado y preferían la comodidad del salón del hogar (con su calefacción y su parquet) que el frío invernal y los copos de nieve cayendo.
Ahora toca esperar a ver que pasa mañana, he bajado a comprar pan y la nieve se ha congelado. Un poco más y me parto la crisma tomando una curva, así que como el frío se mantenga sobre los dos o tres grados, mañana se podrá apreciar una cola muy larga en traumatología de Valle Hebrón.
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