You can't always get what you want
Estaba yo con mi Listen, no, no tengo Ipod escuchando esta canción de los Rolling Stones y me he puesto a darle vueltas de nuevo a esto de la Web 2.0 y sus cacareadas aplicaciones, o para los más cools del lugar: Killer Applications.
A mi, esto de ir poniendo versiones a los mismos productos me hace imaginarme a un recién nacido llamado Pepito 1.0, que cuando es adolescente le llamarían Pedro 1.5 que incorpora la Killer Aplication de tener vello y la voz más grave. Seguro que pasaríamos tarde o temprano a Sr. Pedro 2.0 que traería como complemento innovador el de establecer sinergias con otros productos, como Mujeres v.4 o Working 9 to . Con esta tontería podría ir repasando más o menos la vida del bueno de Pedro añadiendo más o menos funcionalidades y más números a la versión de turno. Pero no es el caso, mi idea original era comentar un poco por encima toda esta avalancha tecnológica que no siempre, de hecho casi nunca, consigue darnos lo que queremos.
Se está hablando mucho últimamente de lo grande y lo buenos que son los blogs, permiten a la gente expresarse de forma clara y alta, que cada día se abren unos doscientosmilmillones de blogs. Y yo me que quedo con cara de tonto, y me pregunto ¿y?. ¿Cuantos de todos estos bloggers no van más por moda o por tener un blog que por la necesidad real de comunicarse?. Yo conozco a bastantes personas que tienen blog, y que lo abrieron con el boom y ahora están totalmente muertos. ¿Que necesidad cubrieron?, yo creo que ninguna. El fenómeno blog a ellos no les sirvió más que para ver que internet hay gente que a veces te comenta las tonterías que uno puede llegar a decir. Es cierto que otros, la minoría, tenían una necesidad de comunicarse y que existía un público a quien comunicar, y a día de hoy siguen con su blog siendo referentes para muchas personas en determinados temas. Un ejemplo de esto puede ser Héctor Milla, nuestro moderador de la comunidad de Streaming. Héctor empezó un poco antes del boom y ahí sigue, escribiendo cada día sobre los temas que le interesan y atrayendo a un grupo fiel de lectores. ¿Y el resto?, blogs muertos. Y realmente me importa muy poco si detrás del tema del blog está la web 2.0 o la web 3.1416, quien realmente quería y tenía algo que decir lo hubiera conseguido de una manera u otra. La tecnología, y esto es cada vez más cierto, es el menor de los impedimentos. Hemos ganado facilidad pero no inteligencia creativa a la hora de añadir y generar contenidos en y para Internet.
Siguiendo con el tema de las plataformas absurdas, y precisamente leyendo a Héctor y escuchando con la otra oreja a Pol, abrí una de esas webs que mejor no abrir nunca, sobretodo si tienes sobredosis de espíritu crítico. Twitter.com.
Antes de empezar a rezumar crítica constructiva, voy a intentar ser positivo con esta web. Si no voy mal encaminado, es una especie de “depósito” de mensajes cortos estilo SMS. En este depósito puedes tener “contactos” que pueden saber que vas haciendo a lo largo del día, o si eres de los tímidos, no compartir esta información. Evidentemente a este bicho hay que alimentarlo, y se puede (o supongo que se podrá) hacerlo desde el móvil, desde el correo, vía web e incluso con algún cliente de IM. Hasta aquí son sus funcionalidades y la pregunta, de nuevo, es ¿y?.
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