Tiempo y espacio
Ya estoy en la cola del aeropuerto. Han sido cuatro días intensos y no porque en la oficina de Barcelona tengamos un ritmo parsimonioso. El problema ha estado que yo he sumado mi horario local de entrar a las 7 con el francés de salir a las siete. Total, que entre unas cosas y otras me he pegado unas sesiones dignas de estudio.
Lo relevante, y lo interesante, ha sido el volver a constatar una vieja teoría mía. Cuanto más cerca están los participantes de un proyecto, más rápido se avanza.
No es que sea una ley científica ni nada por el estilo, pero si que podido comprobarlo en mis carnes más de una vez. La velocidad y claridad de conceptos que da el levantarse y hablar con el implicado no lo supera ni el email, el teléfono o cualquier tipo de mensajería instantánea. Si a esto le sumas el que todos estamos traduciendo de nuestro idioma a un segundo idioma que más o menos es común la cosa se complica.
No voy a negar que el uso de la tecnología nos permite cierta ubicuidad e independencia de contexto. Wikis, CloudFlow y pijadas similares ayudan, pero no caigamos en el error de creer que la herramienta es la solución. Si eso fuera asi, con un chicle todos seriamos McGuiver. Las personas son lo relevante, y aunque abracemos la tecnología hay cosas que necesitan de un toque humano.
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