Estos días complicados para mí, son tres días seguidos que son una especie de montaña rusa personal entre ansiedad, vacío y felicidad. Lo único que tienen de bueno es que de momento sólo tengo que concentrarme y aguantar, y invariablemente los días acaban pasando. Si, te intentas concentrar en nimiedades para que los segundos vayan pasando y no tener que pensar en lo que ocurre alrededor tuyo.
Pero no todo ayuda, toda la tecnología que nos rodea, y que usamos de forma constante y a veces inconsciente, nos recuerda eventos y personas que a pesar de tener un lugar especial en nuestra memoria, no siempre queremos recordar porque abre puertas que dejan escapar sentimientos y sensaciones demasiado intensas. Quizás con el tiempo sea más fácil, más sencillo o simplemente dejemos de estar afectados, pero a día de hoy no ocurre exactamente así.
Desde la víspera de San Juan hasta hoy, internet no ha parado de recordarme tres eventos, que es San Juan y toca tirar petardos como locos, que mi hermano ya no está para decirme que no tengo ni puta idea, y que hoy es el cumple de mi pareja.
Una vez mi hermano se fue a tomarse unas cervezas con su mejor amiga y el padre de esta, yo manejaba su cuenta de correo electrónico y la verdad, el darse de baja de todas las pijadas que llegaban a su correo era algo muy cansino y complicado. No había manera de deshacerse de todo ese e-mail marketing que no paraba de bombardear su email. Y a día de hoy, sigue recibiendo correo, lo cual me indigna porque por mucho que lo intente no le dan de baja. De hecho, al tener todo conectado, cuando me llama mi cuñada salta la foto de mi hermano. Lo he intentado cambiar, pero se vuelve a asociar porque en algunas redes sociales no lo dan de baja y siempre se vuelve a asociar. El primer día me di un susto de narices, el teléfono sonando y la foto de mi hermano. Yo ya me veía en cuarto milenio con el caso del teléfono del más allá. Pero no, era el caso de alguna red social cabrona que no deja que mi hermano descanse en paz.
Yo veo normal que la gente que lo apreciaba lo recuerde, lo que no tengo tan claro es que sea ético que internet lo vaya recordando por ahí. Y que algunas empresas sean tan simpáticas como para decirte que el titular de la cuenta ha de llamar para procesar la baja. Cuando le explicas la situación, se quedan de piedra y te dicen que necesitan copia de la defunción, el testamento, y ya puestos, el dedo anular como prueba de que tienes el poder de cancelar la cuenta. Se que una opción sería dar de baja el correo, pero guarda muchos mensajes entrañables y no quiero privar a sus hijos de esta información. Quizás ahora no la quieran leer, o quizás nunca la quieran leer, pero si les da por conocer un poco más a su padre, lo tendrá ahí para leer su correo.
Y después de pasar por el recuerdo de la ausencia de the choosen one (para mis padres, se entiende), ahora internet se empeña de recordar que es el cumpleaños de mi mujer. El Facebook, el Skype y no se cuantas alarmas más me van señalando que hoy toca aniversario.
Pero que le vamos a hacer, estamos más rodeados de tecnología de lo que pensamos. Hay tantas empresas que tienen nuestros datos que cuando quieres parar el tren y bajarte de internet, tienes que hablar con tantas personas que probablemente acabes desistiendo. Por contra, te permite tener una simulación muy cercana a la amistad con cientos de personas y nunca olvidarte de su cumpleaños. Creo que sigue siendo pronto para entender como esto estará afectando a como procesamos la realidad, en veinte o treinta años tendremos más datos, de momento, creo que hay que ir con precaución.




[...] si con mi autorización, la de Linkedin o la de quién sea, el caso es que se han movido y luego pasa lo que pasa, que te mueres y no hay manera de darse de baja de ninguna [...]