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Blog de Jose Salgado

Por los pelos

Por los pelos

Sabes eso de que vas tan liado que cuando estás en la puerta de un restaurante no sabes si sales de comer o llegas para hacerlo. Pues es como estoy ahora que ayer no me dio tiempo de escribir y el día de hoy ha sido más de lo mismo y estoy haciendo maravillas para poner algo y cumplir mi promesa.

No se si esto cuenta como post, pero mañana prometo centrarme un poco más si las reuniones me lo permiten.

Película[1]


Vicente, ¿dónde te has metido?

Vicente, ¿dónde te has metido?

¿Vamos a ver Vicentico, porqué te escondes? Creo que tendrías que ser conscientes que todos vamos locos detrás tuyo para intentar dar a conocer nuestros productos y que la gente los pruebe. No tenemos intención de hacer un marketing agresivo y con esa tendencia a omitir ciertos datos para despistar a la gente y colocarles una castaña.

Tener principios puede marcar tu final

Tener principios puede marcar tu final

Dicen que los malos ganan porque los buenos no hacen nada. Quizás sea cierto y la culpa de que nos toreen y encima se nos rían en la cara es de las buenas personas, pero cada vez tengo más claro que las malas personas, no solo se perpetúan con más eficacia sino que además desarrollan mecanismos para librarse del escrutinio público y seguir dando rienda suelta a sus maldades y carencia de ética.

¿Callar es otorgar?

¿Callar es otorgar?

En un mundo ideal todos deberíamos decir lo que pensamos sin tener mido a las represalias, vergüenzas propias o ajenas, pero la verdad es que todos aplicamos la filosofía de callar. La verdad es que en muchas ocasiones lo hacemos para evitar conflictos, para no quedarnos encallados en una situación o simplemente.

Inútil

Inútil

Podría haber titulado el post con la frase mítica de están verdes, pero me arriesgo a que no conozcan la fábula y mi reputación de ser un campechano primero se vea afectada, así que he optado por un enunciado más corto pero a la vez más contundente.

Escucha a tu cuerpo

Escucha a tu cuerpo

Nos gustaría llegar a todo, nos sentimos llenos de energía y gana y nos volcamos ciegamente en lo que nos apasiona. Pero nuestras reservas de energía tienen un límite y no siempre sabemos reponerlas a la misma velocidad que la consumimos. Cuando este desequilibrio alcanza un punto crítico es momento de pararse, dar un paso al lado y reflexionar.