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Dímelo en inglés

Dicen que las personas que hablan tres idiomas les llaman trilingües, a las que solamente hablan dos los denominan bilingües y a las que simplemente hablan uno se las etiqueta como españoles. Normalmente, en un país serio con personas serias, esto debería ser un motivo de preocupación porque de cada tres ofertas de trabajo en una te piden tener un idioma adicional, usualmente el inglés.

Pero nosotros somos así, y no solo no nos ha preocupado en absoluto el aprendizaje de un idioma sino que hemos construido una filosofía al respecto, desde que inventen ellos de Unamuno pasando por el glorioso café con leche de Ana Botella o el no menos fantástico everyday bonsais de Zapatero. Somos un pueblo de genio y figura, pero los tiempos en los que reírse de nuestra ignorancia era el lubricante que engrasaba nuestra convivencia ya han pasado. El presente ya no nos permite este tipo de chanzas y chirigotas, la realidad es que ya estamos en un mundo global, hiperconectado y dónde la incapacidad de comunicarte en otro lenguaje puede dejarte sin empleo y sin futuro.

Yo no puedo afirmar que sea mejor que ninguno de los que se reían con el libro Shit Yourself Little Parrot, porque también he tenido mis momentos gloriosos con el inglés y con los peligros de los False Friends, Pero he tenido la suerte de tener que lidiar con el inglés desde muy joven, tenía un fanzine de cómics y tocaba leerse los tebeos en inglés, así como las revistas del sector en el idioma de Shakaspeare, luego me especialicé en el mundo de la tecnología y el marketing, dónde de cada tres palabras cuatro son en inglés, así que casi a la fuerza y sin querer he acabado aprendiendo el idioma aunque sea en formato sujeto, infinitivo más predicado, pero me ha permitido funcionar de forma más o menos estable en mi carrera.

Pero del mismo modo que yo me he dado cuenta que tenía un techo de cristal, a muchos de vosotros que habéis llegado a mi misma situación, aunque quizás por caminos diferentes, notaréis que hay que mejorar el nivel. No es suficiente que podamos decir cuatro frases y entender un email de diez líneas, sino que tenemos que ser capaces de estructurar nuestras ideas, defender nuestras posturas, y tener una conversación inteligente con nuestra contraparte sin que el factor idioma nos penalice. Supongo que todos vosotros ya conocéis el efecto del lenguaje en toda relación de negocios, el que domina el idioma parece dos puntos más inteligente y el que no es dos puntos más estúpido, aunque la realidad no se corresponda con los datos.

Por esta razón, por ser capaz de superar esta barrera, de poder tener conversaciones y sobretodo, poder hablar por teléfono sin que me caigan gotas de sudor frío por la nuca -preguntar a cualquiera que sepa de aprendizaje de idiomas, las conversaciones en otro idioma sin referente visual es la parte más dura y complicada de gestionar-, yo opté por ir a una academia de inglés para mejorar mi nivel, saber usar el presente, el pasado, los tiempos verbales, los tremendos phrasal verbs y otros tantos pequeños detalles que te colocan en el grupo de los preparados para un entorno internacional y los que no pueden salir de su ciudad.

Si eres de Barcelona, quizás podrías ir a British Council pero sus formatos no siempre son compatibles con la vida profesional y la personal de cada uno. Otra opción sería acudir a centros como Callan School (Academia en Barcelona) que te permiten exprimir al máximo tu tiempo y no solo conseguir los resultados que necesitas, sino que estos perduren en el tiempo.

Película: Love Actually

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.