Usted está aquí

Profesiones del futuro

Parece ser que cada vez que se habla de las profesiones del futuro nos presentan listados con una jerga que resulta casi indescifrable incluso para el propio periodista: learning analitics, big data, etc… pero todos y cada uno de estos documentos pecan de un sesgo cognitivo basado en que la tecnología va a desplazar a cualquier otro tipo de profesión. Soy consciente que la tecnología va impregnar nuestro día a día de formas que ahora mismo consideramos inimaginables, pero el factor humano será un vector determinante en cualquier proyección, y no solo el hecho de que hay tareas que tiene que hacerlas una persona, sino que hay trabajos que están orientados a servir a otras personas y con alto componente intelectual.

Podemos pretender que todos estudiemos inteligencia artificial, lo cual está muy bien, pero no por ello hemos de renunciar a profesiones con menos abolengo pero tan o más importantes en nuestro día a día como puede ser un panadero o un fontanero. No deja de tener su ironía que pongamos por las nubes a un profesional que sepa todos los trucos estadísticos y matemáticos para analizar billones de datos pero que despreciemos al técnico que consigue que nuestra lavadora funcione. Es cierto que el primero necesite más horas de vuelo y de estudio para poder ser llamado profesional, pero si miramos el mercado potencial es más que seguro que hay más demanda de lampistas que de ingenieros matemáticos.

Como soy padre, no voy a negar que me miro con interés todos estos estudios, pero siempre con unos gramos de escepticismo. Me preocupa el futuro de mis hijos, pero no quiero caer en la decisión fácil de insistirles de que dejen cualquier tipo de ilusión o afición que tengan para perseguir estas predicciones, porque al final, no es tanto que pueda demandar el mercado en el futuro, sino cual es la combinación perfecta para ellos: sus aptitudes y capacidades unido a un análisis de como va a funcionar el mercado dentro de diez años.

Hay sectores que van a desaparecer, eso está claro y creo que pocos podemos discutirlo, pero hay otras tantos que van a seguir existiendo como la industria de la restauración, el sector hotelero, amén de los clásicos financieros, abogados, etc… con lo que el futuro no está cerrado a ser un especialista en algoritmos y números.

Esta es la razón de que cuando les pregunto que quieren ser de mayores me preocupo más dónde van a poder estudiar lo que quieren que en el contenido y como poder financiarlo llegado el momento. Si tienen la misma inclinación por estudiar turismo que su prima miraré que opciones existen para obtener el grado en Turismo, pero si les da como a su tío y quieren estudiar empresariales buscaré las mejores facultades para ellos. Lo que no voy a hacer es juzgar que futuro han dibujado, sobretodo si está ligado a un sector dónde el factor humano está presente, porque estoy convencido de que si son buenos no les faltarán oportunidades.

Y en el fondo es lo que hemos de plantearnos, seamos padres, seamos adultos buscando un lugar profesional. No es tanto que piensan algunos sobre lo que va a venir dentro de treinta años por la sencilla razón de que nos queda demasiado lejos. Busquemos un área que en la que nos sintamos cómodos, exista una demanda basada en el conocimiento, y como ya he comentado, busquemos la mejor opción para conseguir el conocimiento y además, expandir nuestras aptitudes. Con esta ecuación tu futuro no va a depender de lo que opinen cuatro consultores en algún cuarto oscuro de alguna firma de análisis de riesgos.

Película

Su voto: Ninguno (3 votos)
Lecturas: 992
Lecturas hoy: 1
Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.