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Comunidad

La comunidad y sus nodos

La comunidad y sus nodos

La teoría es un campo extraordinario, lo único que se necesita es un papel, un lápiz y empezar a desarrollar hipótesis, normas, principios y todo ello con más o menos lógica y con una buena estructura. Durante un tiempo yo he estado caminando por esos caminos del intelecto, pero por más por suerte que por voluntad, me ha tocado intentar verificar las hipótesis con la realidad y es cuando las ideas tienen que asumir que no tienen mucha aplicación cuando las sueltas al mundo para que convivan con los datos y los comportamientos.

Ni son todos los que están y los que están no sabemos quienes son

Ni son todos los que están y los que están no sabemos quienes son

Es como poner en un bote aceite y un huevo y por el simple hecho físico de compartir un espacio, se conviertan en mahonesa por arte de magia. Esta situación, por absurda que parezca, suele ocurrir con los seres humanos. Seguimos pensando que por ponerlos juntos en un mismo lugar vamos a conseguir que surja algo que una a cada persona y les haga sentir parte de un colectivo. No quiero haceros un spoiler pero lo único que varía es la densidad de población en ese punto geográfico concreto en unas horas determinadas.

Ser parte, implicarse y participar no son sinónimos

Ser parte, implicarse y participar no son sinónimos

A veces nos sobreviene el pensamiento mágico y asumimos que cualquier intento de crear comunidad en la empresa, de preparar entornos colaborativos para gestionar el conocimiento, una red social interna para aumentar el engagement de los empleados es algo automático. Simplemente se busca un programa que sea más o menos bueno en función de parámetros más o menos discutibles, y confiamos en que todo funcione de forma automágica.