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A veces perdemos la perspectiva

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El 14

Perspectiva, Vida

Lunes 29/07/13

No se si es algo común, pero algunas personas pasan por algún momento en sus vidas en que son conscientes de lo insignificantes que somos, de lo pequeños y ridículos que suenan nuestras metas y sueños, que por mucho que nos creamos la cúspide de la evolución, no somos más que un subproducto químico que por azar o gracias a una mano misteriosa, hemos conseguido tener consciencia de nosotros mismos. Este proceso catártico me paso a mi hace ya mucho tiempo, en una excursión con unos amigos por el Pireneo aragonés, donde pude ver por primera vez la Vía Láctea. Quizás parezca una tontería, sobretodo si estás acostumbrado a la ciudad y a la vida moderna, donde no tenemos la mirada fija en el suelo, o perdida mientras vamos con los cascos puestos. Es más, aunque no sea así, es imposible observar algo que te coloque en esa situación de insignificancia y prescinbilidad. En la ciudad no hay paisajes naturales, no se ven las estrellas, básicamente no se ve nada que no esté realizado por la mano del hombre, y que esté diseñado para el uso y glorificación del mismo. En resumen, que hay días en las que uno se da cuenta de lo prescindible que es y lo poco importante que parecen tus planes si los confrontas con la magnitud de lo que ven tus ojos.

Y esta sensación la he vuelto a tener hace poco, con la celebración de la boda de un conocido, aprovechamos que estábamos por allí el viernes y nos quedamos todo el fin de semana en un pueblo perdido cerca de los Pirineos catalanes. Estremecedor. Si cuando era joven ya me sentía pequeño, ahora que ya peino canas, la sensación oscila entre un acobardamiento y unas ganas de rebelarse y marcar diferencia para que este pequeño punto azul sea un lugar mejor para las generaciones que vienen.

Quizás esté en este estado anímico porque empiezan las vacaciones de los enanos y voy a estar todo el agosto con ellos mientras preparo proyectos, quizás porque hoy tengo una presentación que es fundamental para poder empezar con buen pie esta nueva vida en la que estoy trabajando. El caso es que me he sentido tan inútil al preocuparme por posicionamiento en web, ROI, flujos de información, gestión del conocimiento, dinámicas de grupo, comunidades de práctica y toda esa lista de etiquetas que se supone que te definen como profesional. Realmente al cosmos le importa bastante poco si sales entre los diez primeros en Google, sabe que tarde o temprano vas a caer en un agujero negro y el tiempo y el espacio se van a hacer unas risas contigo.

Puede que sea el momento adecuado para reflexionar y aunque estemos ya ligados de forma inevitable a una línea profesional, dotarla de mayor significado y no caer en el barro de la prostitución lingüística ofreciendo servicios que sabemos que no funcionarán al cliente, pero como todos los ofrece, tu los pones aunque sea para cubrir el expediente. No se, quizás la honestidad no vende, pero puede que te permita dormir más tranquilo. Y a veces, uno necesita dormir bien, sentirse a gusto con lo que hace, con lo que ha hecho, y sentir que su palabra vale más que una landing page con unas keywords perfectamente definidas y un call to action irresistible.

Puede que entonces, seamos menos ricos, y aunque el dinero no da la felicidad, conozco a pocos que renuncian a el para conseguirla, así que es muy posible que sea parte importante en ella. Toca buscar nuevos equilibrios entre la cartera y el corazón para que cuando la Vía Láctea nos vuelva a sorprender en otro pueblo perdido, no nos sintamos acobardados y podamos decirle a la cara que si, que nuestra vida es importante y que si, que hacemos que nuestro entorno sea mejor ahora que antes de conocernos.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.