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Guano bovino

Esto de ser padre no es lo que ponen los libros estos que uno se compra cuando se entera de que su mujer está embarazada. Hay momentos en los cuales, uno desearía tener una hora sin estar escuchando los llantos lastimeros del bebé reclamando la atención del padre/madre/marsupial de turno. Y ya ni os cuento de como es cuando en vez de uno te da por tener gemelos o mellizos, la cosa es ya de traca.

Si a todo esto, le sumamos que se te ponen enfermos y te toca tenerlos en casa, ya que en la guardería no aceptan niños que tengan fiebre, la cosa puede llegar a tensar los nervios del más templado. Te pasas el día escuchando el clásico mmm, mmmm y encima tu estás con los nervios a flor de piel porque como está enfermo a lo mejor es que le duele algo, o se está poniendo peor. En resumen, te pasas todo el día con el termómetro a cuestas por si te da la sensación de que le ha subido la fiebre, le enchufas el calmómetro para padres   (o termómetro según la RAE).

Además, como están enfermos no puedes salir a la calle, no sea que los condenados se pongan peor o les coja algo más grave, así que te pasas el día enterito en casa sin poder salir ni hacer nada más que enchufar termómetros, y llegado el caso, algún que otro dalsi. Si esta situación se prolonga en el tiempo, el desgaste mental y físico que puede provocar es algo que yo nunca llegué a ver en los libros de psicología clínica, así que haceros una idea.

Te pasas el día esperando que llegue la noche para tener al menos cinco minutos de descanso, vas mirando de soslayo al reloj de la cocina, mientras recorres por enésima vez el pasillo con el niño (o los dos) en brazos. Es curioso como el tiempo pasa más o menos despacio en función de lo rápido o lento que quieres que pase. Con suerte, vas arañando segundos, minutos hasta que por fin llega la hora de bañarlos, darles de cenar y que se vayan a dormir. Por fin podré descansar. Craso error, cuando los niños están enfermos no suelen dormir bien, con lo que el mmm, mmmm continua por la noche, con lo que no acabas de descansar, y de paso, tampoco dormir. Te pasas la noche pensando en ¿que será lo que tiene? ¿ayer estaba mejor? ¿cuanto durará esto? ¿cuándo se pondrán bien?... vamos, un descanso en toda regla que te permite levantarte al día siguiente sin un ápice de estres, ansiedad o cansancio acumulado.

Lo malo de todo esto, es que mira que te hacen sufrir, te irritan con sus gemidos, te pones nervioso porque encima no comen, y te desgasta la paciencia el que sólo quieran estar a brazos y no puedas hacer absolutamente nada. Pero a pesar de todo, los bandidos, con una sonrisa te compensan todas las putadas que te hacen pasar.

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.