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It's over

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El 14

Lecturas, Libros

Lunes 01/05/06

Se acabaron los tres días de relajo. He intentado seguir mi propia recomendación y no pegar un palo al agua. De hecho, el esfuerzo más grande lo hice ayer, cuando nos fuimos andando desde casa hasta la Barceloneta para homenajearnos con una paella (paella que estaba pasada de cocción, pero bueno). Durante estos tres días me he leído La catedral del mar, libro que junto al de Eduardo Mendoza, fueron las dos adquisiciones de este Sant Jordi pasado.

La verdad, y aunque suene a excusa, no pensaba que el libro de Ildefonso Serra fuera un best seller, lo compré por un resumen que leí en un dominical. Me interesó el como se construyó y financió esa monada de iglesia y por eso me lo compré. Aunque, para ser honestos, yo esperaba encontrarme más un libro de intrigas más o menos esotéricas y misteriosas, pero no me voy a quejar, el libro se deja leer sin mayor esfuerzo.

Por otro lado, durante estos días de asueto perpetuo, he tenido tiempo de digerir la enorme puñalada trapera que me ha dado nuestro tripartito particular (Clos, Mayol y Portabella). Definitivamente, y después de consultar a abogados, arquitectos y a una almohada, la mejor solución es no enfrentarse a la administración. Perderemos una cantidad de tiempo, dinero y energías que casi mejor guardamos para otros menesteres. Eso sí, he hecho la firme promesa de como me encuentre con alguien que haya votado a alguno de estos partidos (PSC, ERC o IU) en las siguientes elecciones a la alcaldía, le voy a dar tantas collejas que se le van a caer las pestañas. Con lo cual aviso a los que me conocen, mentirme, por vuestra integridad física os lo ruego que así lo hagáis, porque tal ya es el odio que albergo hacia estos impresentables que no hay legislación vigente que os libre de mi ira.

Asumido que el lugar de mis recuerdos, de mi infancia y de mi juventud va a ser demolido gracias a la buena voluntad de este estos alcaldes nuestros y de su obsesión de tener una ciudad de postal para turistas y no para ciudadanos, he dedicado el resto del tiempo libre a no hacer absolutamente nada.

Aunque siendo honestos, eso de nada es conceptualmente relativo. Llevo dos semanas seguidas de malas noticias y este fin de semana no podría ser distinto, al hermano de mi novia no solo se le estropea el coche (200€ de reparación), sino que le roban toda la documentación. Pero quietos parados, ahí no acaba todo, una de las cortinas que separa mi habitación del despacho se ha ido al suelo, supongo que le ha dado un ataque de proactividad y antes de que la derriben cuatro paletas desconocidos ha preferido suicidarse ella misma.

Y es que es como dicen, las desgracias nunca vienen solas. Pero lo que me incomoda no es que vengan acompañadas, sino que ni siguiera traigan nada para comer, para eso de que las penas con pan son menos. No digo que traigan pizzas, pero unas Pringels serían de agradecer, más cuando son las mejores metáforas de la descomposición gástrica. Ya sabeis, cuando haces pop ya no hay stop.

Así que ahora, mi novia está haciendo de Ferrán Adriá reconstruyendo la cortina, mientras yo la miro con cara de, no si luego me toca a mi el colgarla. Es una excusa un poco peregrina para no hace nada, pero no por ello menos cierta. Además, tenía ganas de ponerme a escribir algo en el blog, y como he visto que Xurri se ha puesto trascendental hablando el hombre universal (como si fuera una especie de navaja suiza), he pensado que yo también podría aportar mi análisis existencialista de la realidad. Aunque después de repasar los blogs que más o menos leo, he visto que tampoco hay que pasarse. De hecho, casi la mitad de los que leía han dejado de existir o de estar mantenidos, así que no voy yo a ponerme ontologico-existencialista, y voy a seguir por la senda que me llevan estos diez dedos que dios me ha dado y que afortunadamente van a su ritmo y escriben no lo que pienso, sino lo que ellos creen importante.

¿Y a que venía esto?, pues como ya he dicho, como son mis dedos los que deciden al final lo que sea hace, no puedo contestar yo mismo en virtud de mi mismo, sino en virtud de mis portavoces que son mis dedos. Es un claro ejemplo de escala de mando, que una cosa es lo que el jefe dice y otra lo que el empleado hace (usualmente ninguno de los dos tiene razón). De todos modos, lo que si es ciertamente innegable es que soy yo quien mantengo a mis dedos, y supongo que de alguna forma o manera sigo siendo responsable civil subsidiario de las tonterías (o verdades) que digan, a pesar de que entre todos ellos ya sumen de largo la mayoría de edad.

El caso, por cambiar de tema, es que hoy es lunes y estoy en la terraza sin hacer nada más que gastar esas letras blancas que tiene el portátil. Pero esto no va a durar siempre, porque ya me ha saltado una alarma diciendo que se me acaba la batería, así que me toca cerrar el tema, y que mejor manera que cerrarlo con el ya socorrido signo de puntuación llamado punto y final.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.