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La playa de los galgos

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Película, Cine, Crítica

Martes 02/04/02

galgo, ga. (Del lat. vulg. Gallĭcus [canis], perro de la Galia). adj. goloso (ǁ aficionado a golosinas). || 2. m. perro galgo. || 3. f. Hembra del galgo. || 4. Piedra grande que, desprendida de lo alto de una cuesta, baja rodando y dando saltos. || 5. En los molinos de aceite, piedra que gira alrededor del árbol del alfarje. || 6. Cada una de las cintas cosidas al calzado de las mujeres para sujetarlo a la canilla de la pierna. || 7. Palo grueso y largo atado por los extremos fuertemente a la caja del carro, que sirve de freno, al oprimir el cubo de una de las ruedas. || 8. Féretro o andas en que se llevaba a enterrar a los pobres. || 9. Herramienta que sirve para comprobar la dimensión o forma de una pieza.

En esta nueva obra de Mario Camus, La playa de los galgos, se vuelven a asomar las miserias de nuestro cine. Un guión flojo, una dirección débil, montaje errático, en resumen, una obra que gusta a su director, pero no gustará a los que van al cine, o como mínimo, a mi no me gustó.

Muchos pensaréis, como se pasa, seguro que no es para tanto, pero os equivocáis, yo he sufrido en mis carnes propias (intente sufrir en carnes ajenas, pero las condenadas se resistían) esta obra cinematográfica. Pero evidentemente, creo que tengo que dar alguna explicación de mi desdén neuronal hacia la película, así como las risa de desesperación que asomaba por boca a medida que la historia avanzaba.

La película arranca cuando Pablo, en una escena más digna de Benny Hill que de un drama, asesina a un inocente de un tiro en la nuca, y a partir de aquí empieza a sufrir ataques de estress (hay que joderse, terroristas con estress) y sufre paranoia y cree que todo dios le persigue, con lo que huye constantemente acompañado de su novia/mujer/amante (no queda claro en la película) hasta que encuentra un poco de paz en Dinamarca.

Por otro lado el hermano de Pablo, Marín, sufre un complejo de Edipo no resuelto, y está al cargo de su madre enferma y de la panadería de la misma. Su madre, ejerce como tal y presiona a Martín para que encuentre a Pablo y lo recupere para la vida social, y Martín, con el complejo de Edipo a cuestas, intenta cumplir su deseo.

Hasta aquí uno puede decir, bueno, vale, me lo creo. Me lo creo a pesar de escenas mal resueltas y diálogos dadaístas. Pero la cosa se complica cuando Martín va a Madrid a escuchar a un espia de la CIA (cágate lorito, un espia de la CIA), para que le de información sobre su hermano, y casualmente topa con Berta (que digo yo que se llamará Roberta, pero no queda muy moderno y por eso se lo acorta).

A partir de aquí, la cosa va en declive, con giros totalmente esperados y finales absolutamente necesarios (no porque fueran el mejor final, sino porque todos queríamos que se acabara la película de una vez).

Un tema que me llamó poderosamente la atención, y que refuerza mi teoría de mal guión, mala realización y mal montaje, es que la película aparece como dividida en tres episodios, cuando no es en absoluto necesario. De hecho, es la estructura típica de una novela, introducción, meollo del asunto y desenlace. Pero, el bueno de Camus no se si por darle algún toque que se me escapa, lo ha dividido a pelo. Mira, así no tengo que pensar, pero no dice mucho de la capacidad de hilvanar la historia por su parte.

En fin, película prescindible y llevamos ya unas cuentas en el cine español. Creo que será mejor que dejen de quejarse y se apliquen la máxima de Billy Wilder, que este sabía un rato de cine y afirmaba que la única ley del director es No aburrir nunca al público.

Por cierto, ¿los galgos?, bien gracias. Lo que no acabo de entender el porque se llama la playa de los galgos.

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.