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Tu vida pesa 112 gramos

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Vida, Peso

Lunes 15/04/13

Esta mañana he acompañado a mi muela del juicio. La pobre está ya mayor y habíamos decidido jubilarla y llevarla a una residencia para muelas llamada Ratoncito Perez. Como no quería ser descortés y no es plan de estar mandando mensajes, leyendo feeds y todas estas tareas que hago rutinariamente mientras a mi pobre muela la arrancan de mi lado y la llevan por la fuerza a un asilo, he optado por dejar el teléfono en modo silencio y lo he guardado en el bolsillo de la camisa. Con unos cuantos gramos de peso menos y con la pena tan grande de tener que despedir a una de mis más antiguas colaboradoras, mis capacidades de habla estaban disminuidas de modo tal que me he tenido que comunicar por señas con la panadera, donde me he aprovisionado de unos bocadillos para mis petisos. El viaje de vuelta a casa con ellos ha sido de lo más rutinario, agacharse para escucharles, esperarles porque se entretienen y llamarles la atención porque querían manosear la fruta que veían en los aparadores, con la salvedad de que esta vez en vez de gritar Manu y Fiona, emitía gruñidos guturales, pero se ve que mis hijos son listos y a parte de catalán y castellano, dominan a la perfección el Toothless. Al llegar a casa, he pensado en enviar un mensaje a mi mujer, suplicándole que viniera pronto para ayudarme con los baños, cenas y demás porque estaba ya a un paso de usar un boli bic como vial y meterme por vía intravenosa nolotil, don limpio y un poco de ajax pino que tenía debajo del fregadero. He buscado en mi bolsillo de la camisa y el móvil no estaba, he buscado en el bolsillo trasero del pantalón y tampoco. En este preciso momento ha dejado de dolerme todo, y como si mi fin fuera inminente, he visto pasar por delante mío mis contactos, mi agenda, mi gestor de tareas, mis passwords, mis documentos, todos bailando la conga uno detrás de otro mientas con un mano se despedían de mi.

Me he dado cuenta de forma clara e inequívoca que quizás yo no sea nativo digital, aunque yo pienso que uno es de dónde le pagan el sueldo, pero que mi dependencia tecnológica ha alcanzado el umbral de adicción. No me puedo plantear ahora mismo estar sin el móvil, tengo toda la información relevante, la que hace que yo sea mejor profesional y la que me mantiene conectado con mis compañeros y amigos. Se que existen redes sociales y todas esas mandangas, pero lo importante, lo que uso a diario, son los que están en mi teléfono. Ha sido como dejar de fumar de golpe, una ansiedad me ha recorrido todo el cuerpo, ¿que haré ahora? ¿como se como he quedado y con quién? ¿y cuando? ¿y como me comunico? No hacía más que darle vueltas a toda la información que había perdido y como recuperarla. Me ha entrado un sudor frío pensado que si otra persona encontraba el móvil tendría mi vida en sus manos, todos mis datos, básicamente quién soy yo ahora mismo. Suerte que tenía instalado un programa para detectar y borrar el móvil a distancia. Según el programa de marras, el desgraciado que lo tenía estaba a dos bloques de casa de la mía, he intentado llamarme pero no contestaba así que no lo he dudado un momento, este Robin Hood moderno podrá tener mi cuerpo físico, pero mis datos no, así que he pulsado en borrado remoto y he respirado un poco más.

Mis hijos me miraban con cara rara, como si vieran que su padre estaba preocupado, ausente, vamos, igual que ellos cuando se ponen a ver Peppa Pig. Les he pedido por favor que me dejaran diez minutos que tenía que hacer una cosa en la cocina y se han ido al comedor, si es que son un encanto. Luego he llamado a telefónica, porque tocaba bloquear el número y que no empezaran a llamar con mi teléfono a algún pariente lejano situado exactamente en las antípodas de nuestro punto geográfico. Ha sido un proceso rápido, cuatro datos, dos confirmaciones y el teléfono ya estaba bloqueado.

Me he sentado en el taburete que tengo en la cocina, el que a veces usan los petisos para ayudarme a cocinar. Con los codos en las rodillas y la cabeza entre las manos he empezado a maldecirme, estaba sin mis datos. No podía pensar en otra cosa, y encima tendría que comprar un móvil, justo ahora que estoy en el paro e intentando levantar una proyecto. Es que no me podía creer la mala suerte que tenía. ¿Y como recuperaba toda la información?, ¿tenía que empezar a buscar los datos que tengo por ahí desperdigados?, la verdad es que estaba bastante desolado.

En ese momento ha entrado Fiona, que al verme tan alicaído me ha hecho el dibujo que adorna este post. Entonces me he dado cuenta que tampoco es tan importante, lo que me ha pasado es un contratiempo (aunque otros lo llamarían putada), pero que mi verdadero yo no están contenido en 112 gramos, está contenido en otro lugar, y que si el mayor problema es tener que comprarme un móvil y recuperar alguna información por ahí desperdigada, realmente no es un gran problema.

Agradecido por los hijos que tengo, me he ido cambiar y ponerme la ropa de casa cuando me he dado cuenta que ese pequeño trozo de plástico que había estado llorando durante media hora dormitaba en el bolsillo izquierdo de mi pantalón, exactamente en los cuartos traseros. ¿Porque no sonaba cuando he llamado?, pues porque lo había puesto en modo silencio. ¿Porque no aparecía en mi casa en la aplicación de Lost iPhone?, vete tu a saber. He activado el teléfono, he recuperado el backup que tenía en iTunes, y aquí estoy de nuevo, sorprendido por mi dependencia tecnológica, agradecido de no tener que comprarme un teléfono nuevo, y sobretodo, sabiendo que soy más que 112 gramos.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.