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Un poco de coordinación, por favor

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El 14

Petisos, Coordinación

Miércoles 03/09/08

Los seres humanos necesitamos cierta predictibilidad, que detrás de un lunes viene un martes, que si me tiro de un quinto piso es más que probable que la siguiente dirección de desplazamiento sea hacia el suelo, y así con un sin fin de cosas.

Este viernes pasado, se produjo una conmoción en la fuerza que alteró todas estas pequeñas cosas que a uno le dan estabilidad y confianza. Aunque quizás me estoy adelantando, porque todo esto se empezó a fraguar hace casi dos semanas.

Mi señora, que a parte de ser una santa, tiene una extraña afición por juntarse con síndromes raros (un ejemplo es que aceptara ser mi pareja), tiene una habilidad que le permite tener los resultados de una borrachera sin ingerir ni gota de alcohol: mareos, vértigos, vómitos, la cabeza le da vuelta, etc... Esta habilidad es más o menos recurrente y tiene varios niveles de intensidad, desde jo, que mareo más tonto a agárrame que me caigo. Pues bien, hace dos semanas aproximadamente, esto síntomas han vuelto a aparecer. Yo pensaba que se había dado a la bebida dado el nivel de nervios que produce el estar al cargo de dos enanos, pero por lo visto eran sus mareos clásicos. El nivel de intensidad era de medio a alto, así que se optó por jugar la carta de la Superabuela, que enfundada en su bata de flores acudió al rescate y consiguió que nuestra caótica realidad volviera a una simple locura desorganizativa en menos de 24 horas. Mi señora estaba más mejor, y podía cuidar a los enanos aunque de todos modos se organizaron turnos entre la superabuela y la tía despistada, que vendrían a días alternos a darle soporte moral por las mañanas (por las tardes ya estaba yo para dar toda clase de soporte). En todo esto, ¿donde quedaba mis cinco minutos de fama?, pues la verdad es que no quedaban, así que opté por la estrategia del pobechito de mi. Y que mejor pobechito que un incipiente dolor de muelas.

Con este panorama pasamos hasta el jueves, mi señora trampeando los mareos, la superabuela y la tía despistada poniendo orden y yo intentando acaparar un poco de atención. Visto que yo no lo conseguía, el viernes me empezó a doler realmente la muela y pensé para mi mismo que mis cinco minutos de fama habían llegado... craso error. A las 7:00 de la mañana recibo una llamada de mi santa diciéndome que se encuentra fatal y (ya no recuerdo nada más salvo salir corriendo para casa). Al llegar a casa me encuentro con la superabuela poniendo orden, a mi señora sentada con una cara que hacía preveer esta vez su síndrome estaba alcanzando un 12 en la Escala de Richter. Afortunadamente superabuela ya había pedido una ambulancia y mi santa y yo nos fuimos al hospital y superabuela se quedaba en cuidado de los enanos con ayuda de la tieta despistada.

En el hospital hicimos lo que se hace en los hospitales, esperar y responder preguntas. Ni más ni menos. Despues de varias dosis alternas de estas premisas decidieron que mi señora tiene el Síndrome de Ménière. Es tan divertido y famoso porque no tiene cura y hay que joderse y aguantarse, lo más que se puede hacer es dar medicación para mitigar los síntomas. Así que cánula al canto y chute de pirindolas, y de nuevo a esperar.

Esperando y esperando, a mi me dolía cada vez más el diente y como ya hacía unas 8 horas que estábamos en urgencias y tenían a la santa en una habitación para observarla, opté por ir yo mismo a urgencias, a ver si me podían atender. Los médicos, que para estos son unos cachondos, me dijeron que no, que lo mío no les constaba en el listado de cosas urgentables a no ser que otro médico se lo diga. Con cara de tonto y con un dolor cada vez más acuciante, volví con la esposa, que para eso tengo una.

La imagen era para verla, en una habitación de urgencias mi señora tumbada de lado sin poderse mover porque le daban mareros, yo sentado en una silla con tres patas con la cabeza agachada y una lata de cocacola fría apoyada en el mentón. De fondo, una señora mayor cantando salmos al señor. Yo ya no sabía si realmente esto era real, era un sueño o era básicamente el apocalipsis versión Paco Martinez Soria.

Pasado un rato largo, apareció un médico que nos dio información precisa sobre lo que le harían a mi señora. Básicamente no lo sabían y básicamente tampoco sabían si se quedaba ingresada o se marchaba a casa, yo sabía si básicamente partirle las piernas o básicamente acortar su existencia en la tierra. Pero como básicamente yo me estaba muriendo de dolor, y necesitaba urgentemente un antiinflamatorio y un antibiótico, pensé que la opción de apalizar a un adjunto me restaría puntos a la hora de suplicar una pirindola. Al final, y después de poner carita de pena (cosa que he aprendido de mis hijos) conseguí robar sin que se dieran cuenta un ibuprofeno.

Con mi señora hablamos, o balbuceamos porque tal como estaba ella y tal como estaba yo a eso no se le puede llamar lenguaje, sobre que podíamos hacer. Optamos que me fuera a un dentista de urgencias porque si a ella le daban el alta lo más probable es que fuera capaz de coger un taxi y llegar hasta casa. Fui al dentista de turno y para mi sorpresa me recetó: antibióticos y antiinflamatorios. Directo a la farmacia y chute pal cuerpo.

Luego volví a casa para ver a los enanos. La superabuela y la tieta despistada realmente saben lo que se traen entre manos, estaba todo perfecto e incluso habían hecho cena. Como la superabuela está todavía en edad de cotizar, se marchó para acabar unas cosa que tenía pendientes, aunque como superabuela y madre de mi señora, no pudo evitar pasarse antes por el hospital para ver a su hija.

Con lo que nos quedamos en casa los enanos, la tía despistada y una especie de cosa que vagamente recordaba a lo que era yo. Lo último que recuerdo es estar hablando y caerme en el sofá. Realmente me quedé frito del todo, cuando me desperté le dimos el último biberón a los niños y yo le insistí a la tía despistada que se fuera a casa dormir, pero ella no quiso y yo no tenía fuerzas para insistir, así que esa noche la tieta despistada cuidaba a los nenes mientras el inútil de su padre, por listo y por victimillas se retorcía de dolor en la cama (¿a que soy victimillas?).

Para sorpresa nuestra, sobre las once de la noche aparece mi santa señora. En el hospital le han dado el alta y un gallifante. No hay nada que hacer con el síndrome así que toca tomar más pirindolas y la han remitido al otorrino del CAP, a ver si con unas maniobras la cosa mejora. Perfecto, ya somos dos lisiados en casa, dos enanos y una tieta despistada ¿hacemos una partidita al scartergoris?.

Al día siguiente, sábado para más señas, yo seguía con dolores y mi señora con sus síntomas vertiginosas, así que la tieta despistada optó por realizar la llamada de la sensatez y invocar de nuevo a la superabuela. Y como no, la superabuela apareció de nuevo con su bata de flores para repartir orden y justicia por la casa. Mientas ella estaba en esto de repartir, la tieta aprovechó para irse a casa dormir, porque cuidar a dos enanos cansa lo suyo.

Durante el sábado yo empecé a encontrarme mejor, pero mi santa señora no acababa de mostrarse muy católica y no se veía capaz de cuidar a dos enanos, así que había que tomar una decisión clave. ¿Vamos a la fortaleza de los abuelos?. Porque superabuela no podía estar teletransportándose cada dos por tres, sus poderes menguarían y la tieta despistada le es más fácil ejercer sus superpoderes en la fortaleza en cualquier otro sitio. Al final, optamos por ir a que nos cuidaran. Así que el domingo montamos la migración,como si fuéramos cigüeñas, trastos y maletas, niños y carruajes. Suerte que contamos con Grey para este menester y la cosa fue bastante rápida.

Y así estamos, en casa de los abuelos que nos cuidan estupendamente y sin los cuales las cosas serían básicamente inmanejables en estos momentos. Ahora estamos esperando a ver como evoluciona mi señora para ver cuando es el momento oportuno para dejar descansar a superabuela, la tieta despistada y al tercero en liza que todavía no he mencionado, la voz en off, que no sale mucho en el texto, es básico para que todo el engranaje funcione porque es quien hace el resumen adecuado para tomar las decisiones correctas.

Como colofón solamente dos cosas, que diferencia de barrio entre el carmelo y la fortaleza, como mínimo para pasear a los niños. En mi barrio solo caben dos personas si han seguido la dieta ajo y agua durante tres años y por aquí uno puede ir tranquilo sin tener que mirar los retrovisores de los coches le arranquen el codo. Y a su vez, que bueno es tener ascensor.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.