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Finanzas

Capitalismo, Comunismo

Miércoles, 14 Diciembre 2016

Una de las gracias de vivir en un barrio periférico de Barcelona, más allá de que el ayuntamiento ignore absolutamente tus necesidades, es que tienes la oportunidad de conocer a gente que viene a este país a hacer fortuna, y uno de esas personas resultó ser una familia originaria de Cuba.

Era interesante conocer en primera persona lo que realmente vivían ellos allí y la razón por la que se marcharon en contraposición de las noticias que publican los medios más de izquierdas -los de derechas ya se sabe que van a poner- Pero lo interesante es que un buen día, hablando de lo bueno que es el ron cubano la conversación derivo a un punto en el que en Cuba solo unos pocos viven bien, otros tantos van pasando y una mayoría lo pasa realmente mal. 

Me quedé pensando bastante rato con esta afirmación, no se a vosotros pero a mi me suena bastante a lo que es el mundo occidental, civilizado y mal llamado capitalista: unos pocos tienen mucho, otros tantos están ahí aguantando con sus impuestos las estructuras del estado, y un porcentaje cada vez más elevado las pasa cantas para sobrevivir en el paraíso de la libertad.

Con esta reflexión uno acaba volviendo de nuevo a los gatos, ¿que más da si es negro o blanco si lo importante es que cace ratones? En nuestro modelo político y económico ocurre lo mismo, da igual como lo llames si el resultado final a a ser exactamente el mismo, y acepto que existen matices.

En una sociedad comunista a cada cual según sus necesidades y a cada cual según sus capacidades, pero vemos que las necesidades mantienen una dispersión curiosa y sobre las capacidades, asumo que se referían a linajes de parentesco de amistad con los poderosos. El modelo capitalista funciona de forma distinta, que el mercado y sus leyes perfectas coloque a cada uno en su lugar, que traducido a un refrán tan español como la tortilla de patata vendría a ser que quién no tiene padrino no se bautiza.

Yo soy de los que clamaba al cielo cuando los que habían pedido una hipoteca pedían que se la cancelaran y no tener que pagar nada, que los bancos asumieran el coste, y lo que no dicen, que los que si pagamos nos comiéramos el aumento de comisiones y pagaremos de forma conjunta la mala gestión financiera de unos pocos. Tu defiendes esto porque crees que es lo más justo, que cada palo aguante su vela y es cuando el estado decide rescatar a la banca, que es exactamente lo que pedían los desahuciados pero ahora con gente de sobrepeso, de más de cincuenta años y con más contactos que la placa base de un ordenador. Todo tu argumentando se ha ido a freír espárragos, porque o se hace con todos o no se hace con nadie.

Para seguir en esta tradición de seguir dando puñaladas en los que creemos que un mercado eficiente y bien regulado -que no significa muchas leyes sino pocas y bien definidas con un tribunales independientes y que actúen rápido- ahora vienen los amigos de siempre a pedir que les salven la inversión que hicieron. 

Como podréis adivinar, cuando Florentino Pérez, Caixa Bank, los March, los Albertos, Goldmand Sach estornudan, el estado se constipa. En vez de dejar que sus empresas quiebren como hacen con millones de pequeñas empresas, autónomos y todo ser vivo sin amigos en el poder, han sacado la billetera y les van a rescatar la inversión de las autopistas. Obviamente, este rescate lo vamos a pagar todos, que sumado al de los bancos la cifra es considerable y por si fuera poco, todo apunta a que estos defensores del mercado, que se suponen que son los de PP, van a crujirnos a más impuestos para seguir gastando no solo en rescatar a a amigos, sino caprichos sin mesura mientras yo, y millones como yo, miramos día a día nuestras cuentas corrientes para no quedarnos en números rojos.

Así que al final uno no sabe si hacerse comunista, hacerse capitalista o directamente acelerar el efecto de paso del tiempo en algunos personajes que pasean por la vida política. Es altamente fustrante ver que al final, no existen diferencias básicas, hay desgraciados en todas las corrientes políticas y estos son los que llegan arriba, y una vez que llegan deben tantos favores y los tienen pillados de tantas formas distintas que no pueden decir que no.

Recuerdo en Catalunya se organizo una protesta para no pagar las autopistas, un producto pro el cual tu abonas un importe  a cambio de ir más rápido pero que en la realidad no funcionaba, simplemente pagabas por ir igual de lento que por la nacional. Después de unos dais siendo portada, dicen las malas lenguas que el presidente de Caixa Bank llamó a algún político y de golpe, la sanción que era administrativa pasó a ser penal, todos los medios dejaron de hablar del tema y si te he visto no me acuerdo. Maravillosa democracia, al menos con los comunistas sabes que vives en un régimen que te va a amargar la vida todo toque pueda y más y que no te puedes fiar de los medios porque no hay medios, sino el medio que comunica la única verdad posible, aunque sea para decir que el color blanco se caracteriza por lo oscuro de su color.

Con lo que aquí estoy, indignado, un personaje que creía en un mercado más o menos libre con ganas de votar a partidos como la CUP (un partido asambleario de izquierdas y que tienen más peligro que un pirómano en una planta petroquímica) porque puestos a explotar de rabia, mejor explotamos todos y el espectáculo estará compuesto por un elenco de famosos y famosas, que siempre suben el caché de todo evento que se precie.


Película[1]


[1] Good Bye Lenin!

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.