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El mundo está lleno de tías buenas, pero no todas te traen lasaña al trabajo

El mundo está lleno de tías buenas, pero no todas te traen lasaña al trabajo
Management

Economía, Ética, Empresa, Negocios, Moral

Martes, 15 Marzo 2016

Esta frase de Silent Bob, a pesar de que suena sexista, encierra una verdad más grande que los ojos de los que se quedan contemplando el dedo. La idea fundamental que encierra esta afirmación es muy sencilla, a veces preferimos un trato injusto y vejatorio con tal de estar cerca de alguien popular.

Este principio lo podemos ver alrededor de empresas, celebridades y fauna de todo tipo y pelaje a la que le perdonamos ciertas faltas porque son tan guapos, tan modernos, que sus errores y falta de ética es más un desliz que una actitud real de aprovecharse de su posición de superioridad.

Podemos poner el ejemplo de Uber y toda la mantra de la economía colaborativa que no es más que un liberalismo salvaje, pero con la pátina de colaborar o de empoderar al ciudadano para que consiga unos ingresos extra que no entramos en el core de la filosofía que encierra.

Otro de los que van al reino son los amigos de Google, que tienen el mismo respeto por la privacidad que yo por los guisantes. Captan información, la procesan y la usan sin avisar y sin despeinarse- y cuando se extralimitan y les pilla con el carrito del helado, es un simple error de configuración y todos nos reímos como si el reconocer el error no los hicera más culpables sino más humanos, cuando en la realidad nunca fue un error y estaba todo preparado.

Me cuesta entender como caemos en este tipo de trampas de la tia buena, y no es exclusivo del los hombres. Yo he sido un banquillero, lo que ahora se llama pagafantas, y he visto mujeres soportar actitudes y suspirar por personas que darían un susto al miedo. Curiosamente, daba igual lo que le pudieras decir, ella tenía su ideal construido y no aceptaba argumentos que distorsionaran su fantasia, y cuanto más datos aportaba más se enfadaba contigo y menos quería escuchar la realidad de eso que ella llamaba chico ideal.

No voy a negar que yo he pecado de lo mismo, he visto actitudes que he perdonado por una cuestión de imagen, y vosotros también. ¿Quién no ha dicho eso de un error lo tiene cualquiera?, o directamente soltar lo de Clapton es Dios y por definición nunca se equivoca. Pero como decía Jordi Tarda, no hay que confundir el artista con la persona, o la visión empresarial con la ética subyacente. Son dos conceptos distintos que están condenados a vivir en el mismo espacio y luchando por la percepción única de su existencia.

Porqué la ética importa tanto que el propio modelo de negocio. Estoy cansado de ver esta diapositiva1 que se canta loas a empresas que puede que estén facturando más de lo que cualquiera de nosotros hayamos soñado, pero que desde un punto de vista ético, están más cerca del medievo que de un mundo moderno.

¿Desde cuando aprovecharse del trabajo de otros sin asumir riesgos es una virtud?, ¿En serio es más ético y aceptable Airbnb que Hilton?, que yo sepa los segundos tienen trabajadores, pagan un salario, una seguridad social y son responsables de toda su cadena de producto, los primeros no, los primeros cobran comisión y si algo sale mal el problema se lo come otro, sin contar que no pagan a nadie más que a ellos mismos, no dan cobertura social, no dan formación, no tienen plan laboral, absolutamente nada de lo que cientos de años de lucha sindical han conseguido obtener. ¿Y que ocurre?, que le aplaudimos las gracias con las orejas porque es la nueva tia buena de la economía.

Acepto que el modelo es disruptivo, que cambia las reglas establecidas, pero eso no quiere decir que su aportación a la sociedad esté a la altura de lo que se pide en el siglo XXI. No confundamos la economía, o lo que es peor, las finanzas, con la ética ni con la moral. Una empresa rentable sería una que uniera un asesino a sueldo, un headhunter, una de alquileres y una funeraria. El asesino elimina a una persona, dejando un trabajo que el headhunter se ocupa de llenar, un piso vacío que se ha de alquilar o vender, y por supuesto, un entierro que han de ejecutar.

Una cadena de producción perfecta, pero hay un problema, no es ético ni moralmente aceptable. Pues esto es lo que está ocurriendo con muchas empresas, que nos ciega una filosofía de lo moderno con palabras que llevan a engaño -lo de colaborativa es de traca- y tragamos como idiotas sin ser conscientes que hay otras empresas que si se preocupan por nosotros y nos traen lasaña al trabajo.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.