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Matar un proyecto

Matar un proyecto
Management

Cerrar, Finaciación, Proyecto, Recursos

Jueves, 19 Diciembre 2013

Hay ocasiones que tienes una idea clara, has visualizado el objetivo del proyecto, cual es su misión, su visión, su escala de valores. Está meridianamente claro el impacto social y los beneficios que aporta y no dudas en lanzarte a desarrollarla sin pararte a pensar en temas financieros. Cuanto más te adentras en el proyecto, más te enamoras de ella. Hablas con amigos, conocidos y realmente les gusta, lo ven claro, lo ven necesario y creen que es no solo interesante a nivel profesional, sino de un gran calado social. Con esta ilusión vas poniendo horas y más horas al mismo, hasta un punto que casi te ves ya lanzándolo al público y disfrutando de la mejora que va representar en la vida de algunas personas.

Para desgracia tuya te has dejado un paso fundamental, y no me refiero al modelo de negocio, porque eso ya lo tenías claro, sino lo que representaba implementar el modelo para que fuera rentable. Te das cuenta que para que pueda funcionar necesitas una cantidad de recursos que no puedes disponer a corto plazo, no es tanto de tecnología, servidores y programas, ni de recursos humanos, sino de la cantidad de combustible que necesita el proyecto para poder elevarse sobre el suelo.

A día de hoy, la financiación es escasa, los proyectos han de estar muy bien definidos y con una clara visión de retorno de negocio. En nuestro caso, cumplíamos casi todos los requisitos, pero la idea era montar una ONG con lo que no había dividendos, ni beneficios ni nada parecido, y eso ya hacía que algunas puertas se cerraran. Con lo que estábamos sin financiación para un proyecto que requería una cantidad considerable de recursos para poder empezar.

Después de hablar con bastantes personas, al final nos dijeron todas lo mismo, la idea es preciosa pero este es el peor momento para un proyecto como el vuestro. Lo mejor que podéis hacer es ponerlo en el congelador y cuando el momento sea más propicio, rescatarla y volverlo a intentar.

Y con esa sensación de ver que se va una oportunidad maravillosa, hemos decidido matar uno de los dos proyectos en los que estábamos trabajando. No tenemos la capacidad financiera propia para que pueda funcionar, y para empezar mal y con pocos recursos, creemos que no vale la pena el esfuerzo. Quizás podríamos ser unos soñadores e intentarlo, pero creo que más allá de la ilusión que podíamos tener al respecto, tenemos obligaciones superiores como alimentar a nuestra familia. Así que con todo el dolor de nuestro corazón, tenemos que pasar página y centrarnos en el otro proyecto y seguir abiertos a nuevas ideas que puedan ser ejecutadas sin tanta necesidad de capital.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.