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Si quieres vender haz comedia, si quieres ser respetado haz drama

Si quieres vender haz comedia, si quieres ser respetado haz drama
Imagen de Jose 	Salgado
Management

Datos, Humor, Realidad

Martes 11/08/15

Quizás porque mi pareja es una estudiosa del cine o porqué prefiero tener unas buenas risas a un drama de proporciones bíblicas, pero cuando ves quiénes son los ganadores de los Oscars te das cuenta que algo no acaba de cuadrar. ¿Como es posible que sea más fácil ganar un reconocimiento artístico con papeles de lloro y lagrimeo que con una comedia?

Puede que tenga un sesgo personal al respecto pero veo bastante más sencillo escribir un drama que una comedia. Para un drama tenemos cientos de puntos comunes a nivel cultural, solo has de tocarlos adecuadamente y no te has de complicar demasiado la vida porque todos conocemos y compartimos esa sensibilidad. Relaciones entre madres e hijos, el poderoso explotando al débil, el hambre, la necesidad, el desamor, vamos, que podría seguir citando aspectos que podemos explotar para arrancar una lágrima. Lo único, y quizás lo más difícil, es no cagarla con el guión pero las bases están ahí y no hay que romperse demasiado la cabeza.

Con el humor es todo mucho más complicado, no todos tenemos el mismo sentido del humor, no todos actuamos ante los mismos resortes y esos puntos en común que si existen con el drama, son más complicados de encontrar en la comedia. Por eso, rodar una película de humor y que realmente consiga su objetivo es una misión casi imposible.

Partiendo de estos supuestos míos, me parece absolutamente sesgado como se reparten los reconocimientos académicos entre los diferentes géneros. Parece que tiene más prestigio algo que es realmente más sencillo de hacer.

Curiosamente, en las empresas parece que ocurre lo mismo, a veces se valora de forma extraordinaria trabajos que son realmente sencillos de hacer y se menosprecia lo que realmente es complicado. Podríamos sacar a la luz la diferencia de sueldos entre directivos y trabajadores, que desde los años cincuenta ha ido incrementándose hasta llegar a una diferencia del doscientos por cien. ¿Realmente es más complicado gestionar una empresa que estar en un departamento de ventas y alcanzar los objetivos?, yo creo que si, es más difícil pero tengo mis dudas de que sea doscientas veces más complicado. También podemos ver esta falta de criterio en múltiples áreas, por alguna razón que se me escapa tenemos incrustado en nuestro subconsciente que hay trabajos que son más complicados y merecen más respeto y ni siquiera lo criticamos.

Un ejemplo que me viene ahora a la cabeza es el FMI, una institución que pocos respetan pero menos todavía se atreven a cantarles las verdades del barquero. Todos nos callamos cuando ellos hablan porque se supone que son los que realmente saben, pero cuando te dedicas a comprar las predicciones que hacen contra lo que al final ha ocurrido, tienen una capacidad de acierto equivalente a mi madre tirando las cartas del tarot, entre poca y ninguna. Otro ejemplo sería la diferencia entre los salarios de una mujer y un hombre. Aquí los dos hacen lo mismo y uno cobra más y otro menos en la mayoría de los casos. ¿De dónde narices sale la diferencia?

Es momento, de hecho siempre es el momento, de hacerse preguntas incómodas y encontrar las respuestas, aceptando que es más que posible que no nos guste lo que encontremos. Sólo de ese modo podremos cambiar ciertos patrones que tenemos asumidos como ciertos y empezar a cambiar la forma que vemos la realidad, no por el simple hecho de hacer revoluciones -que hay mucho populista por ahí suelto- sino por ajustar el pensamiento a la realidad.

Película: L'arroseur arrosé

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.