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Sin confianza no hay futuro

Emprender es duro, no se si todos somos conscientes de lo que implica después de leer las maravillas que se van contando por ahí. No es un camino de rosas, tienes unos plazos diabólicos, los equipos son pequeños y no tienes el soporte de una gran empresa, las tensiones financieras son el pan nuestro de cada día, y hay más trabajo que manos.

Es un ecosistema duro, y para sobrevivir has de tener la misma mentalidad que se tienen en los boinas verdes o en cualquier equipo de alto rendimiento. No solo has de trabajar para ser el mejor, sino que has de trabajar para que tu compañero te vea como el mejor. Se ha de trabajar la confianza en todos y cada uno de los miembros del equipo. Puede que al principio sea un grupo pequeño, pero hasta que no se alcanza una altura de crucero, la sustancia que consigue que el avión no se descomponga en pezados es la confianza en cada uno de los han participado y en que han realizado el mejor trabajo que era posible.

Si cuando iniciamos este camino invertimos tiempo en cuestionar la habilidad de nuestro compañero porque nos han dicho o hemos oído alternativas mejores y no queremos aceptar sus argumentos, cuando ponemos en duda su compromiso porque tiene una forma diferente de trabajar, es justo el momento que sería mejor cerrar el proyecto y dedicarse a otra cosa.

Es fundamental no solo ser parte, sino querer ser parte, pero lo más complicado es saber integrar a los otros componentes en tu realidad. Pueden ser personas que vengan de ámbitos distintos, que tengan rutinas diferentes y procesos de trabajo totalmente incompatibles con los tuyos, pero si no eres capaz de amoldarte a ellos tienes un problema a punto de explotar entre tus manos.

Pensar que todos han de ser como tú, trabajar como tú y saber lo mismo que tú es una utopía que solo se puede resolver con dinero, y básicamente consiste en contratar a gente que sepa menos que tú y decirles lo que tienen que hacer. Sin embargo, si tu intención es llegar más lejos, cambiar paradigmas, lo que el sentido común recomienda es contratar a profesionales más inteligentes que tú y dejarles que hagan su trabajo.

Es cierto que en este proceso se necesita compromiso, algo que no está relacionado con lo que se sabe hacer sino con la capacidad de sacrificarse por el objetivo común. Se ha de tener claro que todos están en la misma página y preparados a realizar los esfuerzos que sean necesarios, y cada cual en función de sus aptitudes, actitudes y personalidad. Forzar a una persona de hábitos nocturnos a tener reuniones a las ocho de la mañana no es la mejor manera de medir el compromiso de nadie, sería más inteligente e inclusivo realizarlas un poco más tarde para que todos puedan estar presente y al máximo de sus capacidades.

Esto también implica tener un respeto por el tiempo y el trabajo ajeno, no se pueden convocar reuniones del tipo urgente/vida o muerte sin avisar con antelación, sin tener una agenda a discutir y sin ser capaz de tener un dialogo constructivo entre todas las partes. Aunque se tengan visiones diferentes, la riqueza llega desde estas situaciones y de la capacidad de construir puentes que amplíen y maximicen el proyecto.

El querer a personas que sea como tu eres tiene una paradoja interesante a nivel económico, que tendrías a dos personas que son iguales que hacen lo mismo y que cuestan dos sueldos, y obviamente uno de los dos sobra. Porque para cuestionar la realidad y buscar alternativas para expandir en negocio, ¿que aportan dos personas que opinan y razonan lo mismo?.

Con esto no quiero decir que se tenga que tener un equipo que no este nunca de acuerdo, pero si un equipo que sepa tener diferencias y sepa defenderlas, y lo más difícil, que tenga las habilidades para convivir en ambientes difusos dónde no siempre te darán la razón, pero dónde siempre podrás explicar y argumentar tu punto de vista con el crecimiento que esto significa para todo el equipo.

Por supuesto, está absolutamente prohibido el uso de la frase te lo dije. No aporta nada de valor y sólo tiene sentido si se quiere dejar en una posición de inferioridad ante la siguiente bifurcación que nos obligue a tomar una decisión.

Humildad, sacrificio, escuchar, compromiso y confianza, estas son las claves para tener un equipo que pueda hacer caer a gigantes.

Película[1]


[1] Open Water

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.