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Tener sólo la idea es asegurarse el fracaso

Tener sólo la idea es asegurarse el fracaso
Management

Empresa, Idea, Producto, Start-Up

Lunes, 16 Septiembre 2013

Se dice que nacen unos cuatro niños por segundo en el mundo. Si somos medianamente crueles y asumimos que cada una de estas personas tendrán una idea genial a lo largo de toda su vida, se podría afirmar que cada año habrían en el mundo unas ciento veintiséis mil ciento cuarenta y cuatro millones de ideas. Si usamos el ratio de proyectos e ideas que fallan, al final se convertirían en un total de treinta y siete millones de nuevas empresas que serían disruptivas, innovadoras y todos esos conceptos que erróneamente se asocian a las start-ups.

Está claro que esto no es así, la gente tiende a tener más de una idea brillante a lo largo de su vida, y la cantidad de empresas que se generan basadas en una idea no llega ni de lejos a esa cantidad, de hecho, son muy pocas las que llegan a algún sitio. El principal problema es que muchos proyectos se basan simplemente en ese objeto bucólico e inmaterial que es el la idea. Se pasan horas y horas debatiendo como esa idea cambiará el mundo, hará que todos sean más felices y que el fabricante de prozac quiebre irreversiblemente. Pero, como suele pasar, no se paran en pensar en como coger esa idea y bajar al mundo cruel que nos rodea. No se estudia que operativas se han de implementar, que segmento de población es nuestro cliente, cual es el modelo de negocio, cuales son los márgenes, nuestra capacidad de ventas, nuestra capacidad de mantener una estrategia de costes adecuada, como gestionar el crecimiento, como lanzar el producto al mercado, como posicionarnos, que política seguiremos en el backoffice y la parte menos vistosa del producto, y así, podemos empezar a plantearnos cuestiones, que sin estar resueltas, no hay ni producto, ni idea, ni start-up, todo lo que hay es un fracaso a menos de tres años vista, o en su defecto, un simpático chindogu.

Reconozco que una vez que se te aparece la virgen y tienes una idea brillante, o que al menos tu crees brillante, detenerse en estas minucias es agotador, y de hecho, lo mejor es no hacerlo. De todas formas has de tener planteado una hoja de ruta donde acaben planteándose estos problemas y dándoles solución. Lógicamente al principio harás tus pruebas un poco a lo loco, con amigos, conocidos y poco a poco empezarás a montar la estructura, pero no puedes dejarte llevar por la emoción y olvidarte de construir el armazón que sustentará tu empresa. Si eres del tipo emprendedor y realmente no te encuentras cómodo, lo más inteligente una vez que la idea está probada y funciona, es conseguir un buen CEO, una persona con los pies en el suelo que evite que tu pequeño ĺcaro se acerque demasiado al Sol y acabe haciendo paracaidismo sin el equipamiento necesario.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.