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Deberías de tener miedo

Deberías de tener miedo
RRHH

Miedo, Vida, Vivir, Control

Miércoles, 23 Marzo 2016

Esta mañana hemos tenido unos atentados en Bruselas, no hace mucho otro en París y a estos les podemos añadir la guerra en Siria, la crisis económica que está haciendo desaparecer la clase media, refugiados acumulados en las pueras de Europa, todo lo que creíamos seguro se esta desmoronando y cada vez quedan menos clavos a los que agarrarse.

Es normal tener miedo, no hay que sentirse ni culpable ni victima, es la reacción natural cuando todo lo que conocíamos en lo que creíamos desaparece: valores, calidad de vida, todo es ahora un concepto que no tenemos asegurado que siga en el mismo sitio el día de mañana.

El miedo es algo natural y hemos de aceptarlo, asumirlo y ser capaces procesarlo. No vale hacerse el ignorante, el loco o directamente buscar sublimar nuestros miedos transmutándolos en odio a lo desconocido, sean estos árabes, musulmanes, negros, judíos, ricos, pobres, esto no soluciona nada más que nuestra propia incapacidad de aceptar la vida como lo que es, algo duro, complicado y lleno de sufrimiento, pero al mismo tiempo, con detalles que hacen que la vida sea lo más valioso que tenemos, por encima de nuestros valores, creencias y nacionalidades.

Yo estoy como tu, tengo miedo, tengo miedo de que mundo estamos dejando a nuestros hijos. No hay seguridad, paises que están en guerra perpetua por motivos que nadie consigue explicar, calidad de vida por los suelos, y encima escuchando a los que se supone que tienen todos los datos, culpándonos a nosotros por querer una vida mejor, la misma vía que quieren todos los refugiados que estamos expulsando de Europa. ¿Acaso no harías tu lo mismo?, dejarlo todo e intentar huir hacia algún lugar donde tengas más posibilidades de prosperar y ser feliz para ti y para tu familia?.

Tampoco estoy diciendo que abramos las puertas y entren todos, porque también entiendo quién esta aquí, en mi barrio, donde toda la familia perdió el trabajo y sobrevive gracias a los abuelos y a Cáritas. Ellos no quieren que vengan por razones distintas, pero en el fondo son lo mismo, poder tener una oportunidad ofrecer algo mejor a sus hijos.

Estamos atrapados en nuestra realidad, bloqueados por miedos, por mensajes que crean más pánico que soluciones, dónde los datos reales se esconden siempre tras un titular que busca asustar más que informar. Ya no sabemos quienes somos ni que defendemos, lo único que tenemos claro es que nadie quiere perder más de lo que ha perdido y peleará hasta su última gota de vida por ese centímetro que consiguió con su trabajo, aunque quizás no sepa que hay centímetros de sobra para todos porque nos han puesto una venda en los ojos y ya no vemos, sino sentimos pero no con el corazón sino con el estómago, el más bajo y primitivo de los órganos.

Con todo este caos, este vacío de valores donde nadie es capaz de alzar la voz con un mínimo de autoridad moral, y no me digáis los nuevos políticos porque me da la risa, uno se encuentra al borde de la desesperación, y cuando uno pasa demasiado tiempo en ese país puede llegar a racionalizar y a aceptar soluciones más dignas de la cruz gamada que las de una especie que lleva más de dos mil años dando tumbos por la faz de la tierra.

Porque seamos honestos, si la necesidad es el momento más feliz de tu día porque el resto lo pasas sumergido en la miseria, ¿que más te da morir o vivir?, sobretodo si puedes castigar a los que te han dicho que te están sometiendo. Solo hace falta creer y que te garanticen una vida digna para tu familia y veríamos cuantos tendría la entereza moral de negarse.

Vació, vacuo, banal, esta es nuestra sociedad en casi cualquier parte del mundo, sin sustancia ni sentido, y con estas bases no se pueden construir las catedrales del conocimiento ni de la humanidad. Ahora mismo solo podemos aspirar a vivir en chabolas, peleándonos por los restos de la comida de ayer.

Si, deberíamos tener miedo. Pero no tengo ganas, estoy demasiado cansado de estar asustado de todo, creo que si solo hay una vida, hagamos que valga la pena. Estar todo el día atemorizado, odiando al vecino, quejándonos, no aporta nada, hay que dar un paso y tomar el control de tu vida, por poco que sea el control que tengamos. Porque definitivamente voy a morir, quizás pobre, quizás víctima de un atentado pero no quiero dar el placer a nadie de haber controlado mi vida hasta el punto de tener miedo de hablar con un desconocido o compartir un trozo de pan con el hambriento. Entonces, si consigo hacer esto, quizás si que pueda dejar escrito en mi epitafio: a pesar de todo, vivió.

Película[1]


[1] The Silence of the Lambs

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.