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El problema no es ser ignorante, el problema es ser idiota

Para no caer en confusiones voy a utilizar la acepción de idiota conforme a engreído pero sin fundamento para ello, según la RAE[1] y por otra parte, en ignorante usaremos la primera acepción de la RAE[2]. Una vez definido el ámbito y el alcance del título, vamos a proceder con este post.

Esta tarde volvía de trabajar en autobús, no por ser un fan del servicio público y de salvar las ballenas sino porque no tengo carnet de conducir, y mientras estaba sentado leyendo un libro de de Neal Stephenson oigo de fondo que alguien grita: Puta, Mierda, Caca. Como no es habitual este nivel de ruido en autobús porque los insultos son el pan nuestro de cada día en el idioma castellano, me pongo a mirar de dónde viene el escándalo y de pronto veo a un señor mayor recriminando a una mujer que debería tener unos cincuenta años o más diciéndole en un tono bastante agresivo que eso era intolerable, que a los niños hay que educarles y que era mala madre. La madre, no contestó, o como mínimo no conseguí oír si lo hacía, con lo que volví a mi libro que me parecía más interesante.

Intentando retomar la lectura no pude quitarme de la cabeza de como era posible que un niño dijera esas palabras, que así nos luce el pelo cuando la juventud va soltando estos improperios y la madre no hace nada, y lo peor, me sentía mal conmigo mismo por no haber reaccionado como el señor y haber reprobado la actitud del niño y también la actitud de la madre. No se puede dejar sin reprimenda una salida de tono de ese calibre, por mucho que el púber estuviera enfadado con el mundo porque no le dejaban jugar con la Play Station.

Al cabo de dos paradas se bajó más gente de lo normal y quedó una línea de visión clara entre la madre, el señor y el niño y entonces me sentí todavía peor conmigo mismo. El niño tenía claros síntomas de tener autismo, debería tener unos catorce años, estaba sentado en una silla de ruedas porque claramente no podía andar, y por lo que parecía, llevaba pañales. Ese es el adolescente que había dicho puta, mierda y caca, y yo era el imbécil que si no hubiera sido tan pasota se hubiera levantado a recriminar a la madre la poca educación de su hijo.

Yo me las daba de buen padre porque mis hijos no dicen palabrotas, hacen caso relativo a lo que les decimos y saben comportarse en público y en menos de cinco segundos mi ignorancia y mi idiocia me han dado dos bofetadas sonoras y contundentes en ambos lados de mi vanidad. Eso me pasa por opinar sin saber de que hablo, de dejarme llevar por lo que oigo y no por datos, de aplaudir al primero que dice algo que me gusta escuchar sin saber el contexto y si realmente tiene razón.

La verdad es que me he sentido humillado por la realidad, tantos estudios, tanto leer, tanta información y tantas horas para traducir lo que aprendo en conocimiento útil y a la primera de cambio tiro por la borda cualquier precaución mínima y me pongo a bailar como un indio alrededor del fuego al oír cuatro palabras mágicas sin tener la más mínima base para justificar la reacción del señor mayor.

Porque yo puedo ser ignorante, y no solo puedo sino que soy consciente de que tengo carencias intelectuales en muchísimos campos, que me falta profundidad de análisis en otros cuantos, y quedan muy pocas áreas en las que quizás podría considerarme un experto. El problema grave, no es que yo sea un inculto, sino que me deje llevar por el ego de que yo tengo estudios, yo tengo un master, de dejarme cegar por lo que se y llegar a conclusiones sin tener los datos por el mero placer de sentirme importante.

¿En cuantas ocasiones he caído en el mismo error?, ¿cuantas veces he juzgado a la gente sin tener todos los datos?, y lo que más me carcome, ¿en cuantas ocasiones me he equivocado pero no he tenido la oportunidad de saberlo y voy por ahí con ese aire de superioridad idiota que solo pueden conseguir los indolentes de seso hueco?.

Se que me voy prometer no volverlo a hacer, pero esto sería una mentira piadosa, es más que probable que use todo lo que he aprendido y categorizado para aplicarlo de forma rápida para tomar una decisión, pero se que voy a volver a caer. Es para lo que están los tópicos, las generalizaciones, para reducir al realidad a cuatro variables y tomar decisiones para ser efectivo a riesgo de no ser eficiente.

Pero lo que si voy a intentar es, ya que caigo con todo el paquete, hacerlo con un mínimo de información. No juzgar sin tener algún dato real que me de un contexto válido y no dejarme llevar de oídas. No tengo ni idea de si lo voy a conseguir, pero es bueno ser consciente de que tengo este problema -y juraría que no soy el único- soy demasiado rápido en dar credibilidad a las teorías que concuerdan con las mías sin pasarlas por un análisis un poco más crítico.

Película[3]




[1] RAE.

1. adj. Tonto o corto de entendimiento. U. t. c. s. U. t. c. insulto.

2. adj. Engreído sin fundamento para ello. U. t. c. s.

3. adj. Propio o característico de la persona idiota.

4. adj. Med. Que padece de idiocia. U. t. c. s.

5. adj. desus. Que carece de toda instrucción.

[2] RAE.

1. adj. Que ignora o desconoce algo.

2. adj. Que carece de cultura o conocimientos. Apl. a pers., u. t. c. s.

[3] La casa de Bernarda Alba

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.