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La dictadura del pensamiento positivo

Como hemos pasado del estudia mucho, trabajada duro y tendrás resultados al visualiza de forma positiva tu futuro y los resultados llegarán solos. Este cambio de paradigma de pensamiento ha sido profundo y está afectando a muchas áreas, tanto personales y profesionales de nuestra sociedad, con unos resultados que no tengo yo muy claro que sea positivos.

Acepto que el viejo lema que me inculcaron mis padres ha fracasado, ya no sirve de mucho ser el más preparado ni trabajar como el que más, porque el destino se ha jugado tu futuro a los dados con la providencia y ha perdido. Cada vez más las personas que se creían a salvo de las crisis gracias a su formación y esfuerzo están más cerca de caer en la categoría de pobres y buscadores perennes de empleo. Todos esos años, todas esas horas, todo ese esfuerzo ha servido exactamente para nada. Lo que me sorprende es que ante este fracaso en la escala de valores, lo hayamos sustituido por el realismo mágico, que por el simple hecho de desear algo lo vas a conseguir.

Esta nueva teoría demás tiene un peligro intrinseco que la anterior carecía, porque si estudiabas y te formabas quizás acabarías más cerca de la pobreza de lo que anticipaban tus padres, pero como mínimo estás formado, educado y tienes opinión crítica para analizar las causas del declive de la clase media. Con la nueva percepción de Dios proveera, o el universo o el karma o vete tu a saber que figura paternal adopte esta nueva metodología, probablemente acabes en el mismo lugar pero sin estar formado, sin tener conocimientos y a lo único que te puedes aferrar es a soñar que todo va a ir mejor, pero sin tener ningún recurso ni herramienta para que esto sea así.

Esta línea de hiperpositivismo tiene un factor mortal, si al final los objetivos idílicos que te marcas no llegan no será por culpa de la sociedad o de la coyuntura, sino porque no lo has deseado lo suficiente, porque tienes sentimientos negativos que boicotean tu capacidad de alcanzar lo que realmente deseas.

¿En serio?, realmente la teoría que afirma que las cosas pasan porque las deseas y sino ocurren es porque no lo deseabas con la suficiente intensidad ha sido reemplazada por la del esfuerzo.

A todo esto hay que añadirle una especie de racismo mental, aunque suene un poco extremo definirlo de esta manera. Del mismo modo que la cienciología maneja el concepto de supresores, en esta nueva generación de infantilismo prácticamente te obligan a alejarte de las personas que no van sonriendo como idiotas y pensando que mañana ricos por el simple hecho de desearlo. El practicar una actitud crítica ante la realidad, el señalar los problemas, el recurrir a datos contrastados, el tener una hipótesis coherente para explicar que quizás el futuro no es tan alagueño implica inmediatamente que van a ignorarte.

Supongo que el argumento más usado que se usa para defender esta postura es que las personas felices viven más, lo cual parece una pregunta trampa porque ya que vas a vivir más, mejor vivir feliz. Claro que yo tengo dos problemas con esta afirmación, ¿Que significa ser feliz? Y la segunda pregunta es saber a quién están comparando, que grupos y que escalafones sociales, y si hay diferencias estadísticas entre cada un de estos grupos. Porque afirmar que ser feliz te hace vivir más es un poco trampa. Podría ser que la gente que tiene más dinero vive más porque tiene más recursos y quizás por eso mismo puede que sea más feliz ya que no ha de sacrificarse en exceso para llegar a fin de mes.

Es que realmente me está cansando toda esta historia de visualizar el triunfo, de que la actitud es lo que marca la diferencia, que si pones tu empeño en conseguirlo, el universo, dios o el monstruo del spaguetti volador hará que sea posible. Y lo que más me enerva es que encima esta parida salte de los ámbitos del coaching, que si uno quiere gastar su dinero en un coach o en una fiambrera de porcelana es su problema, sino que también está llegando al ámbito clínico y de decisiones empresariales.

Tengo la desgracia de haber visto a más de un ser querido ir a darse una vuelta con Caronte y os puedo asegurar que cuando estaban negociando el pasaje, no tenían ningunas ganas de embarcarse en ese crucero y que exprimieron al máximo todas las posibilidades para librarse de la llamada a filas. No por haber sido más positivos o pensar en que todo será mejor mañana se habrían escapado de su destino, y es un insulto para estas personas decirles que si son optimistas las cosas irán mejor. No va a ser siempre así, va a ser duro, y aunque es importante conservar el sentido del humor, cargar sobre sus espaldas el fracaso de la ciencia por no ser lo suficientemente positivos, es un castigo adicional que no se merecen.

Ya ni entro en los managers que se fían todo a su instinto, actitud y fe, estos también son para bofetada y media, pero se me acaba el tiempo y no quiero sulfurarme más de lo que ya estoy con el tema de las enfermedades, con lo que voy a ir resumiendo.

Hay que ser positivo, pero hay que estar informado, tener todos los datos y planear siempre alternativas por si los planes no salen bien, sobretodo cuando los planes están basados en el pensamiento mágico. Es cierto que es mejor estar de bueno humor y ser positivo, pero también es verdad que hay que saber sacar el mal genio, el pesimismo y la fustración de vez en cuando, porque sino vas a vivir con un estómago lleno de úlceras.

Película[1]


[1] Rain Man

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.