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La importancia de saber preguntar

Tengas la filosofía que tengas en la vida, empírica, deductiva, inductiva, quemar pachuli al atardecer o directamente beberte el agua de los floreros, es importante hacerse preguntas y hacérselas bien. La razón es bien sencilla, las personas somos muy maniáticas y necesitamos explicaciones y sino las tenemos nos las inventamos, así que el proceso de cuestionarse constantemente implica necesariamente que busquemos respuestas para las mismas preguntas. No voy a negar que también hay gente que no se hace preguntas, no sea que tengan que pensar, pero este tipo de perfil digamos que juega en otra liga.

El problema con hacerse preguntas, y relacionado con nuestra necesidad de respuesta, es que muchas veces hacemos trampa. Como decía el personaje de Robert Duvall en Acción Civil: nadie debería hacer preguntas de las cuales no sepa la respuesta. Esta claro que se refería a un abogado en un juicio, pero esto es algo que aplicamos bastante en nuestra vida real, hacemos preguntas de las cuales ya sabemos la contestación, o lo que es casi peor, hacemos preguntas cuya respuestas validen nuestras hipótesis, y no solemos practicar el ejercicio de retar las concepciones y percepciones de nuestra estructura mental.

Cuando hablas con algunas personas y te explican el modelo de negocio de su producto dan todo tipo de explicaciones y proyecciones, pero cuando te pones a hacer preguntas sobre su modelo base y les dices, ¿y porque?, te miran con una cara entre desprecio y sorpresa. ¿Como no va a ser así?, está claro que es así y punto porque lo hemos mirado. Obviamente sus referentes suelen ser esos casos raros que de vez en cuando funcionan pero no sueleb ser lo habitual. De hecho, si dejamos de explicar la historia desde el punto de vista del ahora, y comenzáramos a analizar los hechos desde el pasado hacia el presente y no al revés, veremos que usualmente nunca ocurre. Al cabo del tiempo, suele ocurrir lo inevitable, que sus hipótesis no son correctas y acaban cerrando, pero lo más divertido es que esto no deja marca, y más de uno y de dos, volverán a usar su misma teoría para justificar su negocio, obviando que quitando a un par de empresas, el resto ha tenido que cerrar puertas.

Es que realmente es difícil y pesado hacerse preguntas, esas preguntas que te obligan a pensar, a justificarse, y quizás, muchas veces a aceptar que no tienes ni idea y que confías en que funcione. Porque por muy listos que seamos y por mucho que tengamos instalada la última versión del Excel, no todas las preguntas tienen respuesta. Los hechos ocurren y no sabemos como relacionarlos y correlacionarlos entre ellos: una vez es suerte, otra vez es estar en el lugar oportuno en el momento oportuno, y decididamente, no tiene nada que ver con que el modelo de negocio fuera correcto, sino que la diosa fortuna pasaba por allá.

Y aquí estoy yo ahora, volviéndome a hacer preguntas y preparándome un espidifen. Si, pensar cansa, cuesta y a veces da dolor de cabeza cuando ves que en tu cabeza todas las piezas encajan pero no tienes modelos teóricos que lo puedan sustentar. Estás tu, tu imagen mental y los datos, y no hay manera de que te hagan caso y funcionen todos juntos en un modelo que puedas enseñar de forma fácil como quien dice dos más dos son cuatro.

Pero como decía aquel, lo que no te mata te deja bastante pachucho, así que me voy a tomar el ibuprofeno de marca, porque soy consciente de que estoy pagando por marca y no por principio activo (así de ilógicos somos todos) y a por ello. Puede que no obtenga lo que busco, pero en el camino aprenderé algo que siempre me puede ir bien.

Y como ejercicio práctico, os recomiendo que cuando una persona os pregunte algo que el ya sabe, o bien, que ya sabéis que respuesta quiere, le contestéis algo totalmente diferente. Os garantizo que entenderéis a lo que me refiero.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.