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La vida personal a veces es más importante que la profesional

Hay eventos que cambian de forma profunda nuestra perspectiva de la vida, para unos es ser padre, para otros la muerte de un ser querido, tener un accidente grave, etc… Pero suele ocurrir que una vez atraviesas este momento, algunas personas descubren que su vida personal es más importante que la profesional.

Nos educaron, de forma formal o informal, para alcanzar la realización personal a través del éxito profesional: estudia duro, trabaja duro y triunfarás en la vida. Asumimos que triunfar en la vida era ser feliz, estar contento con uno mismo y con su circunstancia. Nos aplicamos el credo y nos dejamos los codos, trabajamos tan duro como el de al lado e hicimos más horas que un reloj, nos toco viajara por todo el mundo, pero llegó un momento que todo esto dejó de tener tener sentido.

Hemos regalado nuestra capacidad para definir nuestro bienestar a una estructura anónima, despersonalizada y con muy poca empatía: el trabajo. Es por esta razón que cada vez más me encuentro con personas que quieren cambiar su vida, dejar lo que estaban haciendo y centrarse en ellos, en lo que realmente les llena: cuidar a sus hijos, leer, aprender idiomas, culturas. Algunos de ellos lo consiguen y reconoces un cambio a mejor desde que cerraron la puerta a su pasado. Quizás ya no viajen, quizás no manejen presupuestos de millones de euros, pero lo que es innegable es que se despiertan con una sonrisa en la cara.

Otros tantos, les encantaría hacerlo. Cambiar de vida o simplemente reducir su horario laboral para dedicar horas para cuidarse a ellos mismos. No siempre pueden por los clásicos temas de siempre: el dinero. Estas personas están atrapadas entre lo que quieren ser y lo que el mercado les deja ser. Esto conlleva a una fricción que no es buena ni para ellos ni para la empresa.

Como empresas, deberíamos de ser conscientes de que tenemos perfiles con estas características. Gente que antes se indentificaba con sus valores, trabajaba duro y sobretodo mucho, pero ahora vienen, hacen su trabajo en sus horas, y luego se van a casa. Son personas que no restan, pero tampoco suman. Quizás sería interesante darles la opción de reducir jornada, aprovechar más sus capacidades dándole más tiempo para su vida privada. Creo firmemente que incrementarían su productividad, serían más felices, y tendrían más compromiso con la empresa -a pesar de dedicar menos horas-

También entiendo que haya personas que hayan identificado su trabajo con su vida laboral. Que todo gire alrededor de su trabajo. No hay que pensar que es algo intrínsecamente negativo, cada persona tiene sus necesidades y hay que saber respetar las opciones personales de cada uno. Pero del mismo modo que se recompensa a estos perfiles -aunque cada vez menos-, sería inteligente maximizar los recursos de las personas que han descubierto que su vida es algo más que una oficina, reduciendo su jornada para maximizar su productividad.

Película: The Maid

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.