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Personas 2.0

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RRHH

Actitud, Aptitudes, Personas, Tecnología

Jueves, 22 Noviembre 2012

Hace un par de semanas, aprovechando que los enanos se estaban vistiendo para ir al mercado, estaba ojeando Twitter para hacer tiempo, que es para lo que realmente sirve para matar intervalos de tiempo relativamente cortos, cuando me encontré con un tweet de Antxon Benito que me llamó la atención:

Las empresas 2.0 deben estar integradas por personas 2.0 @pfcarrelo #websocialEBE #EBE12

Me quedé un poco parado, ahora resulta que hay personas dospuntocero y personas que no. Al ser yo una persona extraordinariamente despistada al pasarme el día cavilando, quizás se me había pasado algo y me había olvidado de activar mis APIs para ser moderno de verdad, o no me había instalado la última extensión de brainshare con extra de mielina para compartir mis últimas tonterías por las redes sociales, así que me guardé el tweet para darle un par de vueltas más tarde, justo después de comprar las verduras, las frutas, el pescado, la carne y el pan.

Armado de un navegador cargadito de plugins me puse a buscar si esto de que hay personas dos punto cero y otras que no pasan de ser una triste beta uno punto cero era cierto o un mito. Lo primero es mirar la wikipedia, que para algo es el nuevo referente para todo, ya sea buscar un concepto o una solución para quitar las manchas de vino en el mantel. Según esta nueva biblioteca de Alejandría, lo dos punto cero es algo así:

El término Web 2.0 está asociado a aplicaciones web que facilitan el compartir información, la interoperabilidad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la World Wide Web.

Si te fijas en la parte web de la frase, está describiendo una banco. Si, uno de esos bancos que hay en todas las plazas donde la gente se sienta y se cuenta cosas de su vida. Está centrado en el usuario porque se ajusta con precisión suiza para que de soporte a nuestras nalgas y facilita compartir información ya que de forma inequívoca y tal como demuestra la teoría del ascensor -dónde parece ser que el santo y seña para usarlo es decir la frase parece que refresca- compartimos datos de forma innata. Con esta idea en mi cabeza me puse a pensar en mi padre, que piensa que la tecnología es un invento del diablo para condenarnos a todos a estar sentados mirando un monitor mientras nos ponen vídeos absurdos y sin sentido de gatos haciendo imitaciones de Michael Jackson.

Creo que es de cajón que el hombre es social y comparte información. De hecho, es por compartir información que la sociedad y la ciencia avanzan. Podemos discutir si toda la información que se comparte es útil y significativa, pero que llevamos compartiendo información desde que el monolito hizo su aparición. Ahora bien, la información siempre ha sido oral y el boca a boca fue la base del conocimiento hasta que llegó Guttenberg, haciendo que este proceso de distribución se acelerara. Sólo hacía falta saber leer porque el mecanismo de un libro es relativamente sencillo y no necesitas plugins ni la ultima versión de paper-support, o usar Macs o PCs… simplemente abrías y te dejabas los ojos leyendo hasta que se te quedaban secos.

A día de hoy, tenemos las personas que son sociales y les encanta comunicar, y por otro tenemos internet que es el sistema más rápido para difundir información. La mezcla de los dos no siempre funciona como se esperaba, de hecho, mi madre que es una comunicóloga de la realidad social de su barrio, sufre lo indecible para usar estas tecnologías. Con lo que para mi queda claro que el gap para que exista una participación dos punto cero consiste en que no todos tenemos acceso a internet, y no todos entienden las plataformas. En resumidas cuentas, barreras tecnológicas (o crematísticas) y barreras de usabilidad.

La primera es complicada de solucionar, no en todos los lugares se va a poder tener acceso a internet, o como mínimo a cierta velocidad, y no todos pueden pagarse una conexión a internet y un dispositivo para usarlo.

El segundo punto creo que es más interesante, al menos para mí, y que explica fenómenos como Pinterest, una aplicación tan sencilla que rivalizaría con el botijo. Si tu pones a cuatro generaciones distintas en una habitación, existirá comunicación y socialización porque el código a usar es conocido, pero si los colocas delante de un ordenador, todos se complica. Existe una lógica que no es común a la humanidad, tu no estudias en el colegio o en el barrio compartir en, luego tenemos que cada red tiene su idiosincrasia y un tweet no es un post, pero tampoco es un muro, pero tampoco un pin… total, un jaleo de nomenclatura. Si nos fijamos no ya en la jerga, sino en las interficies, cada cual es hija de su padre y de su madre. Es como si cada fabricante de coches colocara el volante, los pedales y demás utensilios de conducir donde más le gustara, unos en el techo, otros en la puerta, y así, haría que nadie se aclararía como funciona.

En resumen, y acabando porque me toca ir a buscar a mis enanos al colegio, no es que las personas no sean 2.0, es que las redes no están diseñadas para las personas, sino para un grupo muy reducido de la población, que curiosamente, solo se relaciona entre ella y no con la mayoría que ignora, y vive la mar de feliz, sin las redes sociales.

Con lo que en vez de quejarnos de las personas, porque por mucho que no entiendan que significa un retweet no hay manera de reprogramarlas, lo que deberíamos hacer los que nos dedicamos a esto, es hacer programas que sean más fáciles de entender y no cargarnos de jerga, que solo sirve para sentirnos importantes, y una patata, es una patata por mucho que te emperres en llamarlo pomme de terre.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.