
Hay situaciones en la vida, que gracias a la experiencia, conocimiento de los datos y los participantes, en las que sabes perfectamente como va a acabar todo. Uno de estos momentos los viví este domingo pasado. Yo estaba espachurrado (literalmente) en el sofá cuando Txipi llamó por teléfono, naturalmente quería hablar con la Moni, pero esas no son horas de despertar a una princesa, así que le toco resignarse y hablar conmigo.

Ayer, como uno es así de generoso y dado al espectáculo, nos fuimos cuatro pendejos al cine, pero no al cine normal, sino al Imax. Están poniendo un documental sobre TIburones y como son unos bichos que me caen simpáticos siempre y cuando haya una mampara de 20 centímetros que nos separe, pues para allá que fuimos.

Hoy me ha dado por pensar las cosas curiosas que te pasan cuando cambias de trabajo. Dejando a parte el tema de que has de pasar entrevistas mayormente estúpidas, el cambio de lugar de trabajo es como un proceso en si mismo.

¿Os ha pasado alguna vez que estáis deseando que llegue el fin de semana y que por arte de birlibirloque este desaparezca sin más?. Pues justamente lo que me ha pasado a mi mismamente. Como soy, y aquí podría hacer la extensión a alguien más, un pardillo nunca recuerdo lo estresante que fué el último fin de semana.