Discusiones

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Olvidar los datos, llega el marketing

Esta tarde he estado discutiendo con un compañero lo importante que es tener información relevante sobre los datos. Vamos, que se necesitan datos para hacerse una buena composición de lugar. Claro que también se necesita sentido común, pero esta sería otra batalla.

La discusión que teníamos versaba sobre la guerra de consolas (PS3, XBox y la Wii) y de como la gente no usaba datos para obtener una conclusión y tener un criterio. Simplemente se dejaban llevar por sentimientos.

Esto me ha hecho pensar en todos los anuncios que vemos, en ninguno te da datos relevantes, se dedican a ir directamente a los sentimientos. No se dice que este coche tiene estas especificaciones, sino frases como Te gusta conducir, a mi me daban dos y toda esta bobadas que siempre te quedan en el subconsciente. No voy a negar que esta estrategia funciona, porque a pesar de ser un crítico y un desconfiado, hay marcas/productos que han conseguido que les de más preferencia que a otras sin tener datos objetivos.

 
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Superioridad moral

Todos pensamos que tenemos razón cuando defendemos algo. Algunas veces, en función de lo malos que seamos argumentando nuestra postura o lo mala que sea per-se, tenemos que arrugarnos y aceptar que hay otras posiciones más validas que la nuestra.

No obstante, esta aceptación de derrota se ve pocas veces. Lo más normal es agarrarse a argumentos peregrinos para no dar el brazo a torcer, y cuanto más avanza la discusión y más artillería semántica se introduce, más se desliza la discusión a principios morales. A priori, tener una discusión de principios morales no parece mala idea, pero es como jugar al tres en ralla. Nadie puede ganar la discusión. Por lo que sea, por educación, por historia vital o porque eres un tocapelotas que le gusta llevar la contraria (mi caso particular), los principios morales no entran bien en lo que es una discusión. Por mucho que se argumenten las cosas, uno no va a ceder en su empeño y no dará la razón a otro, y mucho menos va a reconocer que está totalmente equivocado.

 
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