Familia

Imagen de Tatxe

¿A quién pertenece el tiempo?

Como llevo unas semanas bastante cansado a nivel mental y sin vistas de poder desconectar durante un largo tiempo, me ha dado un ataque metafísico y me he puesto a pensar. Al principio me ha dolido un poco la cabeza, supongo que por la falta de uso de esta cualidad que se supone tenemos los humanos, pero al final me he acostumbrado y he seguido adelante con mis introspecciones. Mi tiempo, ¿a quién pertenece?, ¿a mi?, ¿a mi familia?, ¿a la empresa?, ¿al estado?.

 
Imagen de Tatxe

Del punto A al punto B pasando por C

Este fin de semana el bueno del hermano de la Moni se cambiaba de piso. Estábamos todos contentos porque se va a un sitio mejor, más grande, más soleado y mejor comunicado. Lo malo, es que para hacer esta pequeña migración se ve que nos había reclutado para cargar muebles arriba y abajo, con lo que la alegría de el chico prospera se tornó en un el chico nos enmarrona.

El interfecto había diseñado un plan muy inspirado en alguna película bélica, habrían tres comandos:

  • Comando Militar: Este actuaría en el piso base y empaquetaría los materiales.
  • Comando Barceloneta: Desempaquetar todos lo empaquetado.
  • Comando Intinterante: Vendrían a ser los Boinas Verdes y son los que moverían los paquetes entre las dos casas.

A la moni le tocó el comando Barceloneta y a mi mismo el comando itinerante. La hora de inicio eran las 9 zulu.

 
Imagen de Tatxe

Calzonzillonada

Si, es una muy mala traducción de calçot, pero es lo que fuimos a hacer este fin de semana pasado. Nos juntaríamos toda la familia y comeríamos estas cebollas. Claro, que a parte de estas cebollas nos meteríamos entre pecho y espalda alcachofas, butifarra, chorizo, morzilla, costillas de cordero, panceta y todo esto regado con all-i-oli y romescu. Si es verdad, tampoco la salsa es romescu, pero es lo más parecido.

Y así fué, el sábado nos pusimos tibios comiendo estas cebollas como si fueran espárragos. Nos pusimos realmente tibios. Luego, nos fuimos todos a descansar de las formas más diversas, unos a hacer la siesta y otros a hacer la sobremesa hablando de todo un poco.

 
Imagen de Tatxe

¿Y ahora que?

Ya se han acabado las vacaciones de navidad y estamos todos más gordos, más cansados y con cara de haber hecho el Paris-Dakar, ¿que nos queda ahora?. Necesitamos vacaciones de las vacaciones, un espacio de tiempo propio para nosotros mismos. Es algo imperioso el poder descansar de esta mini-maratón, lo malo del caso es que las siguientes fiestas quedan bastante lejos, tan lejos que ni siquiera se adivinan en el horizonte.

Vamos a tener que apretarnos de nuevo los machos y cargando con nuestros kilos de más, nuestras ojeras y nuestro estres de aguantar convenciones familiares de más de quince parientes, ir a trabajar y volver a la agotadora rutina de 9 a 6 (los que tienen suerte).

La parte positiva, es que todos nos vemos envueltos en este proceso de re-entrada a la realidad, y como consuelo, muchas de las páginas de Internet que suelo leer vuelven a estar activas y podré leer de nuevo las desventuras y venturas de muchos seres incautos como yo. Es un poco triste aplicarse eso de Mal de mucho consuelo de tontos porque me autocalifico como tonto, pero es que en eso se basan las terapias de grupo.

 
Imagen de Tatxe

Can barely stand on my feet

Estamos a medio camino de las vacaciones de Navidad y estoy que no puedo con mi alma. Ha sido un día de subir, bajar, ir y venir. Para colmo de alegrías y como ya dije, me tocó organizar la comida del 25. Realmente es apoteosico el tema, no tanto por el cocinar, sino por la cuestión logística. Uno tiene una casa diseñada para lo que está diseñada, para acoger a tu familia. Lo malo es que en estos días, la situación se tensa y has de buscar alternativas válidas para dar cobijo a una cantidad de gente que jamás se te habría pasado por la cabeza que comería en tu vajilla.

 
Imagen de Tatxe

Gas y Ocio

Una de las propiedades más conocidas del gas es que tiende a expandirse hasta ocupar todo el espacio del que dispone. Digamos que es un elemento un tanto acaparador y a la que encuentra un hueco, el cabrito se empieza a expandir y lo conquista todo.

Si podemos imaginarnos el tiempo de ocio como un espacio veremos que siempre aparece en nuestra vida distintos gases que se dedican a ocuparlo, obviando nuestras propias necesidades. Es más, estos gases tienen la habilidad de romper cualquier tipo de resistencia y/o argumentario estableciéndose a lo largo y ancho de nuestro tiempo de ocio.

Pongamos por ejemplo un espacio al que podemos llamarle Navidad. Si por algún casual soltamos el gas conocido como familia, nos daremos cuenta que de forma inequivoca este gas ocupara todo el espacio hasta dejarnos sin ningún resquicio para nosotros mismos. Ocupará de forma lenta y paulatina todos los días, y aunque tu vayas moviendo e intentando blindar días para tu goce y disfrute, acaba colándose por alguna resquicio y conquistado cualquier periodo de tiempo que hayas querido preservar limpio y puro de esta sustancia.

 
Imagen de Tatxe

Cosas de familia

Hace poco tocó la celebración de una de esas cosas en las cuales ni pinchas ni cortas, pero que te toca pringar. El caso es que se junto la familia, en el sentido más siciliano del término, solo faltaba el apuntador. Eramos la tira y media de gente, y afortunadamente para mi mismo no se hacía en mi casa, por lo que yo pensaba que me ahorraría el tema de preparar esa mesa medio kilométrica para comensales y la matada de hacer montaditos y cosas varias de comer.

 
Contenido sindicado