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Que Dios me cuide de mis amigos que de mis enemigos ya me cuido yo

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Vacaciones y ocio

Cena, Cine, Palomitas

Domingo 25/02/07

Ayer, como uno es así de generoso y dado al espectáculo, nos fuimos cuatro pendejos al cine, pero no al cine normal, sino al Imax. Están poniendo un documental sobre Tiburones y como son unos bichos que me caen simpáticos siempre y cuando haya una mampara de 20 centímetros que nos separe, pues para allá que fuimos.

Al llegar al cine, nos dimos cuenta que estaba mal montado, porque de entrada había una cola bastante salvaje. Nosotros, como gente simple, pensamos que una manera fácil de ahorrarte media hora de cola tonta, que no deja de ser media hora de tu propia vida, lo fácil era poner entradas numeradas, pero que va, esta gente va a destajo. En todo caso, nos tocó hacer cola a la intemperie durante 30 largos minutos.

El siguiente punto de felicidad de la noche fue la frase más cinematográfica que existe: ¿compramos palomitas?, todos dijimos que sí, pero no veíamos donde la vendían hasta que se puso en marcha la cola y fue demasiado tarde. El sitio de palomitas está ubicado de modo tal que no lo ves hasta que estás a 5 metros de donde te recogen el ticket, así que o bien te han informado antes y las compras o es imposible comprarlas cuando divisas el sitio. Así que nos quedamos sin palomitas, pero como pusimos cara de niños buenos, nos dieron unas gafas de esas para ver en 3D. El cambio no era del todo justo, porque las gafas no se comen, y si lo intentabas puedes coger una gastroenteritis visto los residuos que tenían en las varillas.

Una vez dentro del cine, nos acomodamos como pudimos para ver la película, y en esto que sale una señora a soltar un rollo de estos que las empresas tiene grabados en cinta y en vez de sacar a una moza, pulsan el play. Resulta que junto a los tiburones en 3D nos darán otro documental, sobre una temática que yo ya había visto. Fue como ir a ver Titanic, sabía como acababa, pero los efectos especiales eran chulos.

Al acabar esta primera película, vuelve a salir la moza a soltar el rollo que nos tenemos que colocar las gafas rebozadas para ver a los pescados estos. Bueno, nos la ponemos y uix, si, que bonito y que 3D, pero que mierda de documental. Yo esperaba ver un documental sobre tiburones y verles hacer las cosas que hacen, comerse cosas, pero no, nos daban panorámicas tontas y información absurda sobre los tiburones. Por cierto, el narrador era una tortuga que más le vale meterse en una perola y convertirse en sopa,porque mira que me daba tiricia. Vale, me estoy pasando, era un documental muy aceptable para niños,pero yo hace ya tiempo que tengo pelos en las partes bajas y no estoy para documentales Disney. Quiero ver al tiburón blanco pegarle cuatro buenas dentelladas a un bisho y no a una tortuga recordando frases legendarias de su abuelo.

Salimos del antro este y nos ponemos a buscar un lugar donde tomar unas tapas. Como esa zona es cara y fashion de la muerte, optamos por tirar hacie la Barcelona y buscar un bar que tenga tapas, que esté lleno de gente y que sea grasiento (condiciones básicas para tomarte unas buenas tapas). Encontramos uno, pero estaba tan lleno que no hubo manera, así que acabamos en otro que tenía solo una de las tres condiciones: tener tapas. De entrada, no dejaban fumar, así que el gozo de tomarte una bomba picante y fumarte un cigarrito con la cerveza se había esfumado. Segundo, no eran mesas, sino toneles con taburetes, con lo que te jodías la espalda al no poder apoyarla. Pero bueno, como yo era el único que estaba quisquilloso con el sitio, al final entramos. Nos pedimos una serie de tapas, todas bastante mediocres de facturación, y nos dedicamos a comentar lo fashion que era este bar y que modelno y que si, y que si no, esta brava me la como yo.

En medio de esta tertulia, a mi me llaman por teléfono, como soy educado y aprovechando la ocasión, me salgo fuera para contestar y fumarme un cigarrillo. Cuando acabo de finiquitarme el cilindrín y de hablar, vuelvo para adentro. Los veo a todos charlando tan amigablemente, una escena de esas de Friends o alguna serie chunga. Todos integrados en conversación discutiendo de lo divino y de lo humano, realmente eran una banda de amigos.

Pero como ya dice el post, esta banda de amigos, tienen un futuro prometedor en la ONCE, porque mientras ellos estaban dándole a la sin hueso, a mi me habían birlado la silla y no tenía ningún lugar donde reposar mis señoriales nalgas. Yo mismo, dado que ni ellos se habían percatado de mi retorno, el que se dedico a recuperar la silla. Luego fue todo unas risas, que si nos hemos despistado, que si la raíz cuadrada de 122 es 11... excusas. Son todos unos tíos chungos de narices. Menos mal que en el fondo me caen bien, porque sino es para darles con un bistec en los morros.

Pero que sepan que ya me han informado que se van a ir a vivir a un barrio de estos con vida y con mar y que el menda lerenda ya maquina el gorrearles cada domingo (o domingos alternos, se puede negociar), la paella en su casa.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.