Quién soy yo
José Salgado.
Personas primero,
tecnología después.
Llevo toda mi vida profesional en el mismo sitio: entre las personas y los sistemas que se supone deben ayudarlas. No siempre funcionan. Y casi nunca es culpa de la tecnología.
Antes de comprar una solución, hay que conocer al grupo y su cultura. La herramienta es un medio, no un fin. Siempre lo ha sido.
Mi historia
Por qué hago
lo que hago
No es un discurso de marca. Es el resultado de décadas trabajando donde las cosas fallan, y aprendiendo por qué.
Empecé en los años noventa en el sector internet, cuando digitalizarse no era una estrategia sino una apuesta. Formaba parte del equipo que ponía a PYMEs en internet por primera vez, liderando el equipo de preventa y postventa en Grupo Intercom. Aprendí rápido que la tecnología no era el reto, convencer a las personas de que cambiaran su forma de trabajar, sí.
Eso me marcó. Desde entonces, en cada proyecto: plataformas de comunidades con 80.000 usuarios, herramientas B2B europeas en Viadeo, transformación digital de redes legales internacionales en Pragma, el patrón siempre ha sido el mismo: la tecnología falla cuando las personas no la adoptan. Y las personas no la adoptan cuando nadie se ha molestado en entender su contexto real.
No me interesa implantar sistemas. Me interesa que funcionen. Hay una diferencia enorme entre las dos cosas.
El baloncesto no llegó después. Siempre estuvo. Desde pequeño, en el colegio, durante la carrera. Fue mi primera escuela de liderazgo real: aprendí el poder del grupo, la importancia de la confianza y lo que pasa cuando un equipo se alinea de verdad hacia un objetivo común. Eso que vivía en la cancha lo fui aplicando, casi sin darme cuenta, en cada equipo que lideré en la empresa. Años más tarde, cuando me formé como entrenador y asumí la coordinación del Lima Horta con equipos en categorías nacionales, no era un cambio de rumbo. Era cerrar el círculo.
La diferencia es que en el deporte hay un marcador. En las empresas, ese marcador suele llamarse ERP sin adoptar, CRM vacío o proyecto de transformación que nadie usa tres meses después del lanzamiento.
Por eso trabajo como trabajo. No con plantillas. No con recetas. Con escucha real, diagnóstico honesto y la convicción de que alinear personas con objetivos comunes es la única transformación que se sostiene en el tiempo.
Lo que me define
Tres convicciones que
guían todo lo que hago
Trayectoria
Lo que he hecho.
Lo que he aprendido.
Formación
Base académica y aprendizaje continuo
Trayectoria
Lo que he hecho.
Lo que he aprendido.