Episodio 296
Hay una edad en la que el deporte deja de medirse en trofeos y empieza a medirse en presencias. Esa es la primera idea que nos deja Manel Casas, presidente de la Fundación Seguimos Jugando y representante de la Federación Internacional de Maxi Basket en España, en esta nueva conversación del podcast Tatxe.
Manel acaba de volver de Atenas, donde se disputó el último Europeo de maxi básquet. Casi 200 equipos, más de 40 países, miles de participantes compartiendo pista, ciudad y edad. Pero lo que nos interesa aquí no es el resultado deportivo. Es lo que hay debajo: un modelo de liderazgo que cambia radicalmente cuando el objetivo deja de ser ganar y empieza a ser durar.
Manel lo resume con una frase que deberíamos colgar en más de una sala de reuniones. Cuando eres pequeño, el baloncesto es un juego. Cuando eres profesional, es un trabajo. Y pasados los 40, si sigues ahí, vuelve a ser un juego. Esa transición, de la obligación al disfrute consciente, es exactamente lo que muchas organizaciones necesitan recuperar cuando el desgaste sustituye al propósito.
Lo más revelador de la conversación llega cuando hablamos del rol del entrenador en estas categorías. Manel es claro: un entrenador de veteranos hace dos cosas. Ayuda a competir en las mejores condiciones posibles, sí, pero sobre todo cuida la salud física y emocional de sus jugadores. Y aquí está la clave que todo líder debería escuchar con atención: cuidar no es proteger a alguien de la exigencia, es ayudarle a entender en qué momento de su propio proceso está. Un jugador de 45 años no rinde como uno de 25, y pretender lo contrario no es ambición, es negación. El buen liderazgo, en el deporte y en la empresa, empieza por mirar de frente la realidad de cada persona, no la que nos gustaría que tuviera.
Manel lo llama ser conductor de personas. Sacar lo mejor de cada uno individualmente para que el conjunto rinda mejor. No hay ninguna diferencia entre esto y lo que buscamos en cualquier equipo de alto rendimiento, ya sea una pista de baloncesto o una sala de dirección. La diferencia está en la honestidad con la que se aborda. Porque en el maxi básquet no hay margen para el ego corporativo. O te adaptas a lo que tu cuerpo te dice, o te lesionas. Las organizaciones deberían aprender esa misma humildad antes de que sea el mercado quien las lesione a ellas.
Hay un momento de la charla que se nos quedó grabado. Manel cuenta que, tras entregar medallas en un Europeo, preguntó a un grupo de jugadores de más de 75 años si se verían el año siguiente. La respuesta no fue «si estoy bien». Fue «si estoy vivo». No hace falta añadir mucho más. Cuando la motivación sobrevive a la certeza de la fragilidad, es que hemos encontrado algo verdadero. Ese es el nivel de compromiso que cualquier proyecto, deportivo o empresarial, aspira a generar y que casi nunca consigue.
También hablamos de un tema incómodo pero necesario: el patrocinio y la búsqueda de recursos. Manel defiende algo que compartimos plenamente en Tatxe. No se trata de conseguir dinero, se trata de conseguir el dinero adecuado. Ir a buscar un patrocinador que no comparta tus valores termina condicionando tus propios objetivos. Esta idea, tan simple sobre el papel, es de las que más cuesta sostener cuando la presión económica aprieta. Y sin embargo es la que marca la diferencia entre un proyecto con identidad y uno que se diluye en cuanto llega la primera oferta atractiva.
Hablamos también de estructura. De cómo pasar de ser «unos cuantos amigos con ganas de competir» a construir algo con entidad, reconocimiento institucional y capacidad de crecer. Manel describe con detalle el trabajo de tejer alianzas con federaciones autonómicas, con la federación española, con administraciones públicas que todavía no entienden del todo el valor del deporte en edades avanzadas. Es un relato de paciencia, de ir sumando piezas sin perder de vista el propósito original. Cualquiera que haya intentado escalar una iniciativa dentro de una organización grande reconocerá ese camino.
Y hay un dato que merece quedarse en el aire, sin cerrarlo del todo. Manel estima que en España podría haber entre 70.000 y 80.000 personas practicando baloncesto de veteranos de forma más o menos regular. Un universo enorme, prácticamente invisible, sin apenas estructura que lo sostenga. Nos recuerda que a veces el problema no es la falta de interés ni de talento. Es la falta de un relato compartido que le dé forma y visibilidad.
Esta conversación con Manel Casas es, en el fondo, una lección sobre cómo seguir compitiendo sin perder de vista por qué se compite. Sobre cómo liderar personas que ya no buscan validación externa sino sentido. Sobre cómo construir estructura sin perder el alma del proyecto. Y sobre algo que en Tatxe repetimos con frecuencia: la tecnología, los sistemas y los procesos funcionan cuando las personas funcionan primero.
Si diriges equipos, si gestionas procesos de cambio o si simplemente necesitas recordar por qué empezaste, esta conversación te va a remover algo. Te invitamos a escuchar el episodio completo. Hay muchos más momentos, más matices, más historias de esas que solo aparecen cuando alguien habla desde la experiencia real y no desde la teoría.
Hoy, con todos nosotros, Manel Casas.