Hay personas que hablan de baloncesto y personas que viven el baloncesto. Y cuando tienes delante a alguien que combina ambas cosas, jugadora y entrenadora, resulta bastante difícil no acabar hablando durante horas de todo lo que rodea a este deporte.
Jugadora del Senior de Joventut Les Corts y entrenadora del Cadete B femenino del SESE. Con esta presentación nos pedimos un café y lo mezclamos con la pasión que sale de cada frase que pronuncia sobre el baloncesto y con la manera en la que valora cada momento que ha vivido en este deporte, desde su etapa como jugadora hasta la actual como entrenadora.
Porque el baloncesto tiene esa capacidad de acompañarte durante muchos años y de ir cambiando contigo. Lo que significa estar en una pista cuando eres jugadora no tiene por qué ser lo mismo cuando pasas a ocupar el otro lado, pero muchas de las cosas que aprendes siguen ahí. La forma de entender un equipo, la importancia de cada compañera, la relación con las entrenadoras, la gestión de los momentos buenos y de los que no lo son tanto y, sobre todo, esa manera tan particular que tiene el baloncesto de enseñarte que casi nunca juegas sola.
Pasar de jugadora a entrenadora también significa empezar a mirar el juego desde otro lugar. Ya no solo importa lo que haces tú, sino lo que consigues que hagan las demás, cómo consigues que un grupo avance, cómo acompañas a una jugadora cuando las cosas no salen como esperaba y cómo consigues que entienda que equivocarse forma parte del proceso. Porque entrenar no consiste únicamente en enseñar a jugar mejor al baloncesto. También consiste en aprender a trabajar con personas, y eso probablemente sea una de las partes más complicadas y más bonitas de cualquier equipo.
En una pista de baloncesto aparecen muchas de las cosas que después encontramos fuera de ella. La presión, las expectativas, la frustración, la necesidad de tomar decisiones rápidamente, la capacidad de confiar en los demás y también la obligación de asumir que no siempre vamos a tener el control sobre lo que ocurre. Por eso escuchar a alguien que ha vivido el deporte desde diferentes posiciones permite descubrir que detrás de cada entrenamiento, cada partido y cada temporada hay muchas más historias de las que aparecen en el marcador.
Y quizá por eso esta conversación merece la pena. Porque no hablamos únicamente de baloncesto, sino de todo aquello que podemos aprender a través de él. De cómo se construye una jugadora, pero también de cómo se construye una persona dentro de un equipo. De qué significa competir, de cómo se aprende a perder, de cómo se disfruta cuando las cosas salen bien y de cómo se sigue adelante cuando no salen como esperábamos.
Al final, seguramente esa sea una de las grandes cosas que tiene este deporte. Que puedes empezar jugando porque te gusta meter una canasta y terminar descubriendo que lo realmente importante estaba en todo lo que ocurría alrededor de ella.
Hoy, con todos nosotros, Elsa Pardo.