El éxito en una terapia depende en más de un setenta por ciento de la relación entre psicólogo y paciente. Llevo años defendiéndolo. El resto como metodología, técnica, etc. explican una parte muy pequeña. Como decía Carl Rogers tratamos personas no síntomas. Junto con Abraham Maslow crearon la psicología humanista, la base sobre lo que se ha construido el coaching. Este es el mismo principio que aplicamos con el Método Ona Mind, del vestuario a la sala de juntas con toda la experiencia que da una coach y un psicólogo que han vivido el mundo del deporte y de la empresa desde dentro.
Como toda teoría tiene sus fallos, pero el principio de confianza sigue siendo válido. Bordin, en la alianza de trabajo demostró que cuando se tiene un objetivo común, unas tareas que llamaríamos SMART (específico, medible, alcanzable, relevante y en tiempo) y existe confianza los resultados mejoran.
Y este dato, no solo se aplica a terapia, se aplica a deporte, cuando un entrenador crea este contexto con su equipo, con cada uno de los componentes y crea este contrato vinculante, los resultados llegan y por encima de lo que se podría esperar, además con una cohesión que resiste la presión en los momentos más duros.
Como ya sabéis, aquí apostamos por el método Ona Mind, que traslada a la empresa los aprendizajes del deporte. Con sorpresa para nadie, cuando compartimos el riesgo, cuando nos alineamos todos en un contrato común, los objetivos se alcanzan.
¿Qué ocurre cuando entra un consultor en tu casa?
El consultor suele venir con el sistema ITL todos son clavos y a todos los problemas aplica la solución aprendida, no tanto por la experiencia sino por la presión de su estructura: veni, vidi, vici… que se traduce, un problema de procesos, necesitan un nuevo software y se lo haremos nosotros. Nosotros no vendemos software, vendemos el contrato de confianza que hace que el software se use. Technology works when people do.
El resultado lo conocemos todos, horas facturadas y muchos power points diseñados -ahora ya ni eso porque lo hace la IA- para justificar algo que llaman quick wins y que solo soluciona la relación de la consultora con la siguiente factura. La realidad es que no se habla de tú a tú, tu calla que el de la big four soy yo y se impone sin consenso y sin conocer la realidad específica.
La sensación que queda una vez dejan el servidor lleno de gigas, workflows y TO-BES es que estaban más pendientes de facturar e ir a por el siguiente cliente que solucionar el problema y quedarse con el cliente en las trincheras, en ese lugar donde las empresas se ganan centímetro a centímetro cada cliente, cada euro.
Te quiero mucho pero no tanto
En esta vida lo que no se mide no existe, y la relación entre entrenadores y jugadores, entre coaches y coachees y entre jefes y trabajadores, se ajusta al modelo 3+1C de Jowett.
Si conseguimos crear esta relación, y por crear digo que no solo ha de ser auténtica sino además parecerlo. Esto demuestra que no se vende por experiencia o capacidad técnica, sino como bien dice mi socia Núria Fonts, hay que crear conexión real, sincera y honesta entre los actores, tengan el rol que tengan. Es lo mismo que veíamos en la cancha: el mejor discurso técnico no mueve a nadie si antes no hay confianza construida. Obviamente tiene más responsabilidad un entrenador o un directivo que el junior o un jugador. Y os parecerá fácil, pero solo has de ver a Mónica Mendoza o a Núria misma dar una charla e intentar imitarlas, tienen algo diferente que les conecta con su público. Es entrenable, pero no es magia ni suerte, trabajan el componente humano y de forma más natural para ellas, consiguen crear confianza y seguridad, y entonces, la información fluye.
Te facturo mas que ayer pero menos que mañana
El ser humano está diseñado para optimizar su tiempo, y uno no realiza un esfuerzo de conocer a gente para un proyecto a largo plazo sino ve un compromiso. Del mismo modo uno no abre lo que sabe, o regala todo lo que puede hacer sino ve una contrapartida.
La relación se ha de entender como una inversión conjunta buscando un objetivo común y con unas tareas medibles, el concepto que hablábamos al principio. Sino se dan estas variables todo esfuerzo cae en saco roto y se generan unas resistencias que quedan grabadas en el inconsciente colectivo haciendo todavía más difícil, que no imposible, los cambios culturales o las transformaciones digitales. Si el directivo no es referente, el liderazgo se construye con otros. Al final volvemos al mismo setenta por ciento: la técnica ayuda, pero es la relación la que decide si un equipo, un paciente o una empresa cambian de verdad.
Si algo de esto te ha hecho pensar en tu equipo, en tu empresa o en ti mismo, escríbeme. No busco venderte mi método, por mucho que lo haya desarrollado con mi socia, busco entender qué te pasa de verdad. Si encajamos, genial. Y si no, habremos ganado igualmente una conversación honesta.