Liderazgo no va de posición, ni de control, ni de acumular poder. Va de asumir responsabilidad y crear las condiciones para que las personas y los equipos puedan rendir al máximo. Implica definir un contexto claro —objetivos, valores y reglas del juego— y, a partir de ahí, dar autonomía, exigir responsabilidad y sostener conversaciones honestas, incluso cuando son incómodas. Liderar es tomar decisiones, gestionar el impacto de esas decisiones y facilitar que el talento se despliegue. Todo lo demás —procesos, herramientas o jerarquías— es secundario.
18
10, 2022
El mejor amigo del hombre
Tu original tiene una voz bastante reconocible: empiezas con una afirmación cotidiana y absurda, la estiras deliberadamente, introduces una comparación que no viene a cuento, vas construyendo una metáfora cada vez más disparatada y solo al final revelas que en realidad estás hablando [...]
