Episodio: 289

Hay entrevistas que empiezan con una pregunta directa y acaban abriendo una puerta que no esperabas cruzar. Esta es una de ellas. En el último episodio de Tatxe nos sentamos con Sergi Sai, coach y formador, para hablar de liderazgo, y terminamos hablando de miedo, de ego y de la razón por la que tantas personas con talento se quedan calladas justo cuando más falta hace que hablen.

Sergi abre con una imagen que se queda grabada: el liderazgo anfibio. Los anfibios viven en dos medios, el mar y la tierra, y según él los líderes tendrían que aprender a hacer lo mismo, navegando con la misma soltura la oficina y la casa, el trabajo y la familia. Muchos directivos, dice, se olvidan de que existe un mundo más allá de la oficina. Y esa fractura, esa incapacidad de integrar las dos realidades, termina pasando factura tanto en el rendimiento como en la vida personal. No se trata de separar quién eres en el trabajo de quién eres en casa, sino de encontrar una coherencia que te permita ser auténtico en ambos lugares, aunque la forma en que te expreses cambie de un sitio a otro.

Esa palabra, autenticidad, vuelve una y otra vez en la conversación. Para Sergi no significa ser siempre igual, sino darte permiso para moverte por todo el espectro de lo que sientes. Hoy más extrovertido, mañana más reservado, y está bien. Lo que no está bien, según él, es vivir empujado por la necesidad de aprobación que arrastramos desde niños. Esa búsqueda constante de que el jefe, el padre, el equipo, validen lo que hacemos, es la misma que nos paraliza después a la hora de tomar decisiones difíciles o de mostrarnos como realmente somos. Y aquí Sergi lanza una de las frases que más resuenan de toda la charla: ser tú mismo tiene un precio, y ese precio es que no todo el mundo te va a seguir.

En equipos de alto rendimiento esto se traduce en algo muy concreto. Las personas que más aportan no suelen ser las que mejor encajan en el molde, sino las que se atreven a sostener su criterio incluso cuando incomoda. Sergi habla del miedo a soltar el control como uno de los grandes frenos del liderazgo actual. Cuando un directivo necesita controlarlo todo, lo que realmente está gestionando es su propia inseguridad, no el rendimiento del equipo. Y eso, en una organización que necesita adaptarse rápido, es un lastre. Aprender a confiar, dice, no es debilidad, es la decisión más estratégica que puede tomar alguien que lidera personas.

Uno de los momentos más interesantes de la entrevista llega cuando hablamos de cómo acompañar a alguien que está bloqueado, ya sea un empleado, un hijo o un compañero de equipo. Sergi insiste en que la postura energética y la hipótesis que tienes sobre esa persona importan más de lo que pensamos. Si tú parte de la idea de que alguien está «mal» o tiene un problema, esa hipótesis se transmite aunque no digas una sola palabra. Si en cambio confías en que esa persona tiene talento, aunque todavía no lo haya mostrado, esa confianza también se nota. No es ingenuidad, es entender que el liderazgo empieza mucho antes de la primera frase que pronuncias.

Y esto conecta con algo que, para quienes trabajamos formando líderes y equipos, debería ser una alarma. Sergi cuenta una experiencia con chavales de doce años, deportistas con un talento enorme que se está perdiendo simplemente porque nadie se ha sentado con ellos a decirles que valen. Cita una frase de Jordan Peterson que se queda flotando en el aire: cuántas almas se salvarían si alguien le dijera a la gente joven que cree en ella. No como frase hecha, sino dicha desde un lugar real. Porque según Sergi, cuando esas palabras salen del corazón, llegan al corazón del otro. Y cuando se dicen solo para quedar bien, no transforman nada.

La conversación también entra en terreno incómodo y necesario: cómo protegerte de las personas que, sin mala intención muchas veces, te drenan la energía. Sergi habla de la importancia de poner límites con asertividad, sin necesidad de grandes explicaciones ni de hacer daño, simplemente reconociendo qué relaciones te suman y cuáles te restan. En equipos esto es clave. No todos los vínculos profesionales son sanos, y aprender a identificarlo, sin culpa, es parte de liderar con cabeza y con corazón.

Hacia el final, hablamos de algo que en Tatxe nos obsesiona: por qué seguimos sin enseñar en las escuelas, ni muchas veces en las empresas, las habilidades que de verdad marcan la diferencia. Comunicación, gestión emocional, inteligencia relacional. Sergi lo resume con una idea simple y potente: la mejor forma de enseñar una habilidad es siendo el ejemplo. No puedes pedirle calma a tu equipo si tú mismo vives en alerta constante. No puedes pedir honestidad si tú evitas las conversaciones difíciles.

Esta entrevista tiene mucho más. Hablamos del miedo como motor de la experiencia humana, de por qué cuesta tanto recibir cuando damos con facilidad, y de un consejo final tan sencillo como contundente para dormir tranquilo cada noche. Pero hay momentos que se entienden mejor escuchando el tono, las pausas, la honestidad con la que Sergi habla incluso de su propio proceso personal. Por eso te invito a escuchar el episodio completo.

Si lideras personas, si formas equipos, o si simplemente estás en ese punto en el que sientes que vas muy rápido sin saber muy bien hacia dónde, esta conversación te va a remover algo. Y si te remueve, coméntalo aquí abajo. Me encantaría saber qué parte te ha tocado más.

Hoy, con todos nosotros, Sergi Sai Mora.