El aspecto más importante cuando lideramos equipos, ya sea en ventas, o en mi caso, transformación digital o gestión de equipos, es conectar con tu audiencia. Puede ser en un congreso, en un seminario, un equipo o en un proceso de consultoría. Si no consigues encontrar la llave que abre la puerta trasera de su proceso lógico para conectar con la persona, las resistencias, en vez de reducirse, se van a fortalecer.

La pregunta clave es cómo consigues hacerlo y que te permitan entrar. Lo primero y fundamental es ser honesto con uno mismo. Cuando yo hablo de transición hablo desde mi experiencia, que, al igual que mi socia Núria Fonts, he transitado y vivido en primera persona. No volcamos datos e ideas sino que narramos nuestras vidas en primera persona, de cómo a cada uno, en su ámbito, le tocó gestionar procesos de cambio que también daban miedo, alteraciones de las rutinas que alteran la percepción de seguridad y generan miedo.

Hemos estado ahí, hemos tenido que dar ese primer paso, y luego el segundo, avanzando, transformándonos para seguir creciendo, ya no solo como profesionales para adaptarnos a un mercado siempre cambiante, sino como personas, abrazando la incertidumbre pero con la confianza de la experiencia, del trabajo (aquí el método Ona Mind es una idea clave) y la gestión de las emociones para no dejarnos llevar por ese cerebro obsesionado por protegernos que fue muy útil antes de que se inventara la inteligencia artificial, pero que ahora nos atenaza en jaulas de oro donde nuestro verdadero yo tiene batallas internas que no se solucionan cerrando los ojos.

Los métodos, los fracasos, los aprendizajes, los hemos vivido en carne propia, y por eso podemos empatizar y conectar con los que no han podido dar ese salto, con los que el miedo al error les atenaza, los que sufren la presión de forma negativa y no como aprendizaje, en resumen, con todos, porque al final, a todos nos tocará hacer este camino.

Cuando los ojos del que te mira se ven reflejados en parte en tu historia, es cuando podemos activar las palancas de cambio y hablar de teorías, métodos y hábitos… en nuestro caso el método Ona Mind, que surgió de nuestra propia experiencia.

Sí, nos basamos mucho en lo que aprendimos los dos en el mundo del deporte, un ecosistema perfecto para entender cómo funcionan las empresas. Nadie se convierte en el mejor por inspiración divina, puedes tener ciertas ventajas, pero si no se aplica la constancia, la repetición, la variabilidad en el proceso, ves que a largo plazo el trabajo siempre vencerá al talento, tal como demuestra la investigación sobre la práctica deliberada.

Del mismo modo podemos explicar a los líderes de equipo que, por mucho que en su época se llevara la gestión a gritos, o la «testiculina» que decían algunos, todas las evidencias científicas nos demuestran que los entornos seguros, donde equivocarse está permitido y el error es una fuente de aprendizaje, se convierten en contextos de alto rendimiento porque se puede experimentar. De hecho, hay que reflexionar, porque la ciencia, esa que nos ha llevado a la Luna y nos ha dado algo tan críptico como la física cuántica, vive y muere en la experimentación. ¿Os imagináis un entorno científico con miedo a hacer pruebas? Nunca avanzaríamos, siempre repetiríamos los patrones por miedo a que nos señalaran como los que se equivocan, y si no, preguntadle al error que nos llevó a descubrir la penicilina y tantos otros experimentos.

Insisto, la teoría nos la podemos aprender todos, pero es muy distinto conocer el camino que recorrer el camino. Y es desde este camino desde donde has de empatizar, atraer y convencer, no porque seas el más listo sino porque ya has estado allí.

Yo sigo en mi proceso de transformación porque creo firmemente en aprender cada día, en hacer este mundo un lugar un poco mejor. Y a ti, ¿qué miedo llevas cargando por no haberte dado aún el permiso de recorrer tu propio camino? Ese es el primer paso. El resto, como siempre, se construye caminando, y ahí estoy, al otro lado de la pantalla. Ese es el objetivo, tanto de Núria Fonts como el mío: acompañarte cuando estés preparado para dar ese primer paso.