Es la base que sostiene todo el proceso de desarrollo: aporta el marco para entender cómo piensa, siente y actúa el joven, y permite intervenir de forma estructurada sobre sus hábitos mentales, emocionales y conductuales. No se plantea como algo teórico, sino como una herramienta práctica para mejorar el rendimiento, la toma de decisiones y el bienestar, especialmente en etapas de crecimiento donde se están construyendo la identidad y los recursos internos.
Cambiar la cultura empieza por pequeños gestos, no por grandes discursos
El hombre es un animal social. Algunas personas necesitarán más este contexto de grupo y otras menos, pero todas tenemos la necesidad innata de encontrar un grupo con el que identificarnos, aunque sea en formato Groucho Marx, que decía que nunca sería miembro [...]









