La transformación digital no consiste en incorporar tecnología, sino en replantear cómo funciona una empresa para generar más valor. Implica revisar procesos, redefinir roles, tomar decisiones basadas en datos y asegurar que las herramientas se integran de forma coherente en la operativa real. La tecnología es solo el medio; el cambio verdadero ocurre cuando la organización modifica su forma de trabajar, adopta nuevos comportamientos y alinea personas, procesos y sistemas hacia resultados medibles. Sin adopción ni impacto en negocio, no hay transformación, solo implementación.
Consistencia y coherencia del dato
En un mundo donde las decisiones se basan en datos, la figura del PIM (Product Information Manager) es más crucial que nunca. Son los guardianes de la coherencia, consistencia y calidad del dato.


