Tatxe · Temporada 7 · Episodio 8 · Capítulo 307

A Jaime Gármar le llaman en LinkedIn “el guardaespaldas de WordPress”. Él acepta el apodo con gratitud, pero matiza: se siente más bombero, porque en Destaca apagan muchos más fuegos de los que encienden. Esa frase, dicha casi de pasada al principio de la conversación, resume bien todo lo que vino después. Hablamos de webs, de seguridad y de plugins, sí, pero sobre todo hablamos de decisiones humanas: de cómo nos enamoramos de nuestras ideas, de lo caro que sale no hacerse las preguntas correctas y de la diferencia entre tener tecnología y saber para qué la tienes.

Lo primero que me sorprendió es que alguien que vive de construir webs empezara diciendo que no siempre hace falta una. Me contó el caso de un pequeño evento de pueblo, dos días de fiesta y poco presupuesto, que quería su propia página. Su consejo fue honesto hasta el punto de tirarse piedras sobre su propio tejado: lo que te cobraría cualquier freelance, inviértelo en publicidad local en Google y llegará más gente. Lo que sí hace falta hoy, insiste, es presencia digital. Cuando alguien ve un cartel o escucha un anuncio, lo primero que hace es buscarte. Hay negocios que facturan muy bien solo con Instagram. La pregunta no es “¿necesito una web?”, sino “¿qué necesito en este momento de mi negocio?”. Es la misma confusión que vemos en las empresas cuando saben describir su producto pero no entienden qué es lo que el cliente realmente les compra.

Ahí le planteé una reflexión que me ronda desde hace tiempo. Si publico en mi web, el contenido es mío. Si lo publico en una red social, se lo estoy regalando a otra empresa, que además puede cambiar el algoritmo de un día para otro. Jaime fue claro: hoy es absurdo plantear un negocio sin apoyarse en las redes, porque son un canal de comunicación impresionante con alcance a coste de tu tiempo. Pero ojo con depender de ellas al cien por cien. Si la red decide bloquearte, tu contenido desaparece. En cambio, una base de datos de correos de tus clientes es tuya y nadie te la puede quitar. Su recomendación es usar las redes para captar y llevar a esa gente a tu casa, a tu web, porque lo que pasa allí lo controlas tú y lo que pasa en una red social no lo controlarás nunca.

Bajamos al terreno: una panadería de barrio, ¿necesita web? Su respuesta fue otra pregunta: ¿tienes ficha de negocio en Google? Porque quien busca “panadería cerca de mí” no va a aterrizar en una web preciosa, sino en un mapa con fichas. Eso primero, y la web después. Y si quieres crecer, el contenido puede cambiarlo todo: me habló de pastelerías de la zona de Madrid que, a base de pequeños vídeos enseñando cómo trabajan, han pasado de ser la pastelería de siempre a tener colas en la calle. Pero aquí vino lo que más me gustó de la charla: también es legítimo no querer eso. Hay quien prefiere su negocio tranquilo, sus clientes de siempre y no exponerse a la crítica de las redes. La tecnología no decide por ti; decide lo que tú quieres conseguir.

Cuando hablamos de seguridad, Jaime dijo algo que podría estar escrito en la puerta de mi casa: da igual el CMS, lo que importa son las manos que lo manejan. La web que te hizo tu cuñado probablemente sea la web que te hackean. Un hosting especializado, no el de un euro al mes. Contraseñas seguras. El rol de administrador solo para quien realmente mantiene la web, no para quien escribe contenido ni para quien hace marketing. Y una advertencia que comparto: si alguien te promete que tu web será segura al cien por cien, huye. Es imposible. Lo vimos también con Liliana Mira cuando hablamos de que el mayor riesgo de la ciberseguridad está en las personas, no en la tecnología.

Luego llegó el capítulo de los plugins, que Jaime describe como una pizza con todos los ingredientes posibles. WordPress tiene decenas de miles de plugins gratuitos en su repositorio, y eso es a la vez su gran virtud y su gran peligro: para cada idea que se nos pasa por la cabeza, instalamos uno. Su método es preguntar antes qué vendes y a quién. A lo mejor para una tienda de un único producto no necesitas un ecommerce completo, sino una página con un botón de pago. Cada cosa que instalas pesa, hay que actualizarla y mantenerla en el futuro. Empieza con lo básico, prueba con lo básico, y si algo se resuelve con una línea de código, no hace falta un plugin.

La parte más humana llegó cuando le pregunté por el retorno de la inversión, por ese momento en que el director financiero pregunta dónde está el resultado de los diez mil euros que costó la web. Jaime elige en qué proyectos se mete, y siempre tiene una conversación antes, aunque sea por teléfono, porque quiere conocer a la gente con la que va a trabajar. Y lo que más ve, dice, es que nos enamoramos muy rápido de nuestras ideas. Nuestro proyecto es el niño más guapo del mundo, así que pide opinión a un tercero, y a ser posible que no sea tu madre. Abrir una tienda online sin estrategia de lanzamiento es como montar una tienda en la calle más oscura del pueblo y esperar que la gente aparezca. Hablamos de lo mismo con Álvaro Ovejas cuando defendía que el marketing es una pieza estratégica y no una partida de gasto. Y aprender a tomar distancia de lo que sentimos por nuestras propias ideas es una de esas habilidades emocionales que se pueden entrenar, en el deporte y en la empresa.

Su consejo final para vender fue simplificar. Si eres una empresa multiservicio, céntrate en dos o tres servicios, y no en los que más vendes, sino en los que más margen te dejan. Porque la gente ya no compra solo lo que vendes, te compra a ti: compra confianza, compra que sepas de qué hablas y que digas que no cuando hay que decirlo. Jaime tiene una frase que hace que sus desarrolladores se pongan rojos: “mi único interés es que ganes dinero, porque cuando ganes más, podré cobrarte más”. Es algo que hablo a menudo con expertos en liderar, vender y rendir mejor bajo presión: la venta honesta empieza cuando tu éxito depende del éxito del otro.

Y para los servicios menos tangibles, storytelling. Ataca el dolor de tu cliente desde la primera frase y cuenta por qué haces lo que haces. Me habló de una psicóloga especializada en traumas tras accidentes que, después de vivir uno ella misma y pasar años alejada de la profesión, decidió dedicarse a ayudar a quien pasa por lo mismo. Esa historia vende sola, porque es verdad. Al final, la lección de Jaime es la de siempre en este podcast: la tecnología funciona cuando las personas saben qué quieren de ella. Prueba lo más sencillo y barato, valida que hay mercado, y solo entonces escala.

Si estás pensando en tu presencia digital y no sabes por dónde empezar, o tienes una web que es más un gasto que una herramienta, hablemos. Y si quieres escuchar todas las historias, incluida la de la parcela gallega y el pan, dale al play.

Hoy, con todos nosotros, Jaime Gármar.