Miguel Castellón conoce el patrocinio deportivo desde la perspectiva empresarial. Como CEO de Pajarraco y patrocinador del CB Sant Feliuenc, ha podido comprobar de primera mano las oportunidades y también las dificultades que existen cuando una empresa decide vincularse al deporte de base.
Su primera reflexión es clara: en España todavía no existe una verdadera cultura de patrocinio deportivo, al menos desde la experiencia que él ha vivido.
Aun así, percibe una evolución positiva y considera que poco a poco las empresas empiezan a entender mejor el potencial de este tipo de colaboraciones.
Uno de los problemas habituales es que muchos patrocinios en baloncesto base se realizan sin una estrategia clara de retorno.
“Muchas veces se hace por hacer.”
Desde su punto de vista, la conversión es uno de los grandes retos. Además, recuerda que el tratamiento fiscal de estas acciones debe analizarse con detalle y gestionarse correctamente.
“Hay que hacerlo bien porque si no Hacienda puede llamar a tu puerta.”
Miguel considera que la audiencia y la capacidad de atracción suelen venir principalmente de los equipos senior, que son los que generan más seguimiento y visibilidad. Por eso cree que las empresas y los clubes deben trabajar conjuntamente en acciones que aporten resultados reales.
Menciona ejemplos como concursos desde el centro del campo, campañas con jugadores, promociones especiales o iniciativas que conecten directamente con los aficionados y potenciales clientes.
“La visibilidad es importante, pero poner una pancarta sin nada más tampoco genera un beneficio extraordinario.”
Su experiencia reciente con el CB Sant Feliuenc ha sido especialmente positiva. La inversión realizada obtuvo retorno durante el primer año, algo que considera muy satisfactorio.
Sin embargo, advierte de que no siempre ocurre así.
Según explica, en grandes ciudades como Barcelona la competencia entre clubes es enorme y resulta más difícil destacar o generar relaciones cercanas con patrocinadores y colaboradores.
En cambio, cuando un club representa claramente a una ciudad o comunidad concreta, las posibilidades de crear contactos, alianzas y oportunidades comerciales aumentan considerablemente.
Otro aspecto que considera fundamental es la implicación de las juntas directivas.
Para Miguel, el patrocinador debe sentirse acompañado y valorado durante toda la relación.
“No puede tratarse como un padre que paga una cuota y ya está.”
Defiende que los clubes deben preocuparse activamente por generar beneficios tangibles para las empresas que los apoyan y construir relaciones a largo plazo basadas en la confianza mutua.
También destaca la importancia de aprovechar las herramientas digitales actuales. Redes sociales, páginas web, contenidos audiovisuales y acciones online deben formar parte de cualquier estrategia moderna de patrocinio.
“La tecnología es necesaria.”
Su filosofía es sencilla: el patrocinio funciona cuando ambas partes ganan.
“Hay que jugar para ganar todos, club y patrocinador.”
Por eso lanza una propuesta concreta para el futuro de muchas entidades deportivas: incorporar dentro de las juntas directivas perfiles especializados en patrocinio, generación de ingresos y construcción de comunidad.
Porque para Miguel Castellón, el crecimiento sostenible de un club no depende únicamente de los resultados deportivos, sino también de su capacidad para crear valor para todos los actores que forman parte del proyecto.
Hoy con todos nosotros, el CEO de Pajarraco y patrocinador del CB Sant Feliuenc, Miguel Castellón