Creo que la frase «enseñamos más por lo que hacemos que por lo que decimos» es una verdad que tendría que estar grabada a fuego en todos los colegios, clubs deportivos y salas de reuniones. Nos llenamos la boca de palabras como inteligencia emocional, empatía, seguridad psicológica, y a la primera ocasión las colocamos como si fueran un mantra, un mantra que no sentimos. La consecuencia es doble: no funciona, y todos los intentos honestos de que funcione caen en el olvido por prostituir el lenguaje.

Los jóvenes aprenden que la violencia está justificada de los adultos. Los trabajadores aprenden que no son importantes de jefes que no miran por las personas sino por los resultados, y les pagan con la misma moneda, creando un ambiente donde la norma es «yo, yo mismo y yo». No es casualidad: según el informe de Gallup de 2023, solo el 23% de los empleados en todo el mundo están comprometidos con su trabajo, y la razón principal es el comportamiento del liderazgo. Cuando arriba no se practica lo que se predica, abajo se nota, y se paga. AEEN

Está bien conocer esta realidad, la de la inteligencia emocional, soft skills, habilidades blandas o como quieras llamarlo. Pero es más importante respetarla. Si te la crees, practícala. Si no, no uses la palabra en vano, porque las palabras son importantes y hay que usarlas en su justa medida.

Formar al equipo importa. Formar a los líderes importa más, porque el equipo termina pareciéndose a quien lo dirige.

Si eres de los primeros, felicidades, verás resultados pronto. Si tienes dudas o quieres más evidencia, contáctame en tatxe.org/contactar, estaré encantado de mostrarte las virtudes de un ambiente emocional sano y equilibrado.

P.D. Para los que tienen dudas, los datos me dan la razón. Pero no me creáis a mí, buscad la información y contrastadla.