El talento que no ves: por qué tus mejores personas están al fondo de la sala
«No entiendo cómo no lo entiendes». Era la frase de mi hermano cada vez que intentaba explicarme algo. En su manera de ver el mundo, mis procesos no encajaban. Eso sí, le encantaban mis resultados cuando le resolvía el problema que él no sabía cómo sacar adelante. Con el talento nos pasa lo mismo. Lo buscamos con un retrato prefabricado en la cabeza y, por eso, nos pasa por delante sin que lo veamos. Lo viví en ICTnet. Había una persona que nunca levantaba la mano. Para mí era invisible. Hasta que un día todo salió torcido, el equipo se quedó sin ideas y fue ella quien encontró la salida. Sus compañeros ya sabían que era la líder. El único que no lo veía era yo. ¿Por qué se esconde el talento justo cuando más lo necesitamos? ¿Y qué podemos hacer para que dé un paso al frente sin miedo a perder la cabeza?
