Todos tenemos ego, todos tenemos una autoimagen que queremos cuidar y que el grupo nos la reconozca. Es algo natural, es algo que nos ayuda cuando no estamos alienados, pero hay que ser muy precavido y no dejar que devore al personaje y confunda la parte con el todo.

Esto es especialmente cuando estás en posiciones de liderazgo y te olvidas que lo importante no eres tú, lo importante es el objetivo, el entregar el producto, el solventar un problema, o dar servicio a un cliente. Y todavía diría más, tu objetivo ya no es el cliente, sino tu grupo, el darle las herramientas para que puedan trabajar, darles la formación para que puedan crecer, darles el espacio para poder equivocarse sin errores, y ser honesto con ellos para enseñarles dónde pueden mirar para mejorar, para darles apoyo cuando las cosas salen bien.

Recuerda, tú no eres lo importante, pero recuerda también que si tú te cuidas, te formas, te preparas y te aislas de los cantos de sirena, los resultados acabarán llegando.

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